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	<title>Jaime García Chávez</title>
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	<title>Jaime García Chávez</title>
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		<title>Andy o la diplomacia del miedo</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/andy-o-la-diplomacia-del-miedo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Aug 2026 16:43:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Que la administración de Donald Trump practica la democracia del miedo, está fuera de toda duda, como también que en la escena internacional no siempre tenga el éxito que sus bravuconadas suponen.&#160; Este es un punto de partida ineludible para comprender la actual política de Washington, que desde luego no es la pieza única. Podemos agregar que el actual gobierno de Estados Unidos está en entredicho y la elección de noviembre le puede ser desfavorable; al menos es el deseo de millones de seres humanos por todo el mundo. Esto lo afirmo para deplorar –por decirlo con levedad– el bajo nivel que la política exterior mexicana ha tenido con los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y el actual de Claudia Sheinbaum. Desde el momento que López Obrador sustentó la peregrina idea de que la política exterior se rige por la interior, y que abandonó importantes foros en los que México tenía relevancia, improvisando en el nombramiento de cancilleres, embajadores y cónsules, el nivel de México en el mundo ha decrecido notablemente y está dando un viraje hacia un país poco confiable, y la gravedad de esto, cuando se mida en términos reales, generará un déficit en todos los sentidos para el país. Pero hay un punto que ha evidenciado la miseria de la política exterior mexicana, hoy ocupada en defender a un don nadie como Andy López Beltrán. Que el foro público, a partir de las respuestas nacionales y de las llamadas “mañaneras” le hayan dado centralidad al retiro de su visa, habla de lo bajo que ha caído el gobierno de Claudia Sheinbaum, porque si alguien se está perjudicando con este tema, es precisamente ella y su gobierno, por la representación de jefatura que tiene ante el mundo entero, particularmente con los Estados Unidos, donde está buena parte de nuestras relaciones internacionales. Ya ha corrido demasiada tinta en esta materia. He notado la ausencia de sus implicaciones en política exterior. Aportemos dos o tres hechos fundamentales. La vulnerabilidad de la soberanía siempre estará en los deseos del imperio, ni quién lo dude; pero mientras el Estado mexicano y sus erosionadas instituciones no cumplan la tarea con propia soberanía para poner al país a resguardo del crimen organizado, llámese narcotráfico, impunidad, huachicol fiscal y corrupción, seguiremos dando pábulo para que de ahí se agarren los intereses norteamericanos para jugar con nosotros.&#160; En este sentido, la defensa que hacen de Andy, tanto la presidenta como los gobernadores de MORENA y sus satélites, sirve de complemento para circunstancias como esta: que la diplomacia del miedo se incremente, que se lance el mensaje de que en México hay intocables y que por asuntos muy menores se deje de discutir lo fundamental en relación con la vecina potencia, en abono de defender a un personaje que ni siquiera es funcionario público y cuya notoriedad la alcanzó sólo por el apellido. Que no nos venga la presidenta a decir que “esto es político” porque prácticamente todo lo es. Lo correcto sería que se tomara lo mejor de la tradición de la política exterior mexicana, que viene desde el siglo XIX, y se pusiera en acción para salir de este marasmo en el que ver cómo puede quedar el T-MEC tiene menos atención que las fechorías en las que está inmerso el hijo del expresidente.&#160; ¿Hasta qué grado la presidenta quiere aparecer como una simple títere de López Obrador?, y sobre todo, ¿cuánto le debe para que esté claudicando de su calidad de representante de Estado ante Estados Unidos y el mundo entero? La simple duda en torno a esto, a quien debilita es a la presidenta. Pero no hay día en que no la hundan más las baladronadas y las adulaciones de quienes se dicen listos para enfrentar una invasión por tierra de Estados Unidos, o los que alaban no tanto a la presidenta sino a la “enorme figura” de López Obrador, construida con mentiras que no se sostienen de ninguna forma. Qué deplorable situación de una presidenta que, a querer y no, aparece a cada rato como la principal apologista del crimen, cuando tiene todo el poder para actuar a fondo, pero prefiere estar bien con su partido, su clientela y el hombre de Palenque. Y, ¡oh, paradoja!, el retórico discurso soberanista hace mutis cuando el jefe de la DEA, en el Buenos Aires de Milei, dice que Omar García Harfuch es un “socio de confianza” y “buen amigo”. ¿Eso no es injerencismo?]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Que la administración de Donald Trump practica la democracia del miedo, está fuera de toda duda, como también que en la escena internacional no siempre tenga el éxito que sus bravuconadas suponen.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es un punto de partida ineludible para comprender la actual política de Washington, que desde luego no es la pieza única. Podemos agregar que el actual gobierno de Estados Unidos está en entredicho y la elección de noviembre le puede ser desfavorable; al menos es el deseo de millones de seres humanos por todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto lo afirmo para deplorar –por decirlo con levedad– el bajo nivel que la política exterior mexicana ha tenido con los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y el actual de Claudia Sheinbaum. Desde el momento que López Obrador sustentó la peregrina idea de que la política exterior se rige por la interior, y que abandonó importantes foros en los que México tenía relevancia, improvisando en el nombramiento de cancilleres, embajadores y cónsules, el nivel de México en el mundo ha decrecido notablemente y está dando un viraje hacia un país poco confiable, y la gravedad de esto, cuando se mida en términos reales, generará un déficit en todos los sentidos para el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay un punto que ha evidenciado la miseria de la política exterior mexicana, hoy ocupada en defender a un don nadie como Andy López Beltrán. Que el foro público, a partir de las respuestas nacionales y de las llamadas “mañaneras” le hayan dado centralidad al retiro de su visa, habla de lo bajo que ha caído el gobierno de Claudia Sheinbaum, porque si alguien se está perjudicando con este tema, es precisamente ella y su gobierno, por la representación de jefatura que tiene ante el mundo entero, particularmente con los Estados Unidos, donde está buena parte de nuestras relaciones internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya ha corrido demasiada tinta en esta materia. He notado la ausencia de sus implicaciones en política exterior. Aportemos dos o tres hechos fundamentales. La vulnerabilidad de la soberanía siempre estará en los deseos del imperio, ni quién lo dude; pero mientras el Estado mexicano y sus erosionadas instituciones no cumplan la tarea con propia soberanía para poner al país a resguardo del crimen organizado, llámese narcotráfico, impunidad, huachicol fiscal y corrupción, seguiremos dando pábulo para que de ahí se agarren los intereses norteamericanos para jugar con nosotros.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este sentido, la defensa que hacen de Andy, tanto la presidenta como los gobernadores de MORENA y sus satélites, sirve de complemento para circunstancias como esta: que la diplomacia del miedo se incremente, que se lance el mensaje de que en México hay intocables y que por asuntos muy menores se deje de discutir lo fundamental en relación con la vecina potencia, en abono de defender a un personaje que ni siquiera es funcionario público y cuya notoriedad la alcanzó sólo por el apellido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que no nos venga la presidenta a decir que “esto es político” porque prácticamente todo lo es. Lo correcto sería que se tomara lo mejor de la tradición de la política exterior mexicana, que viene desde el siglo XIX, y se pusiera en acción para salir de este marasmo en el que ver cómo puede quedar el T-MEC tiene menos atención que las fechorías en las que está inmerso el hijo del expresidente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hasta qué grado la presidenta quiere aparecer como una simple títere de López Obrador?, y sobre todo, ¿cuánto le debe para que esté claudicando de su calidad de representante de Estado ante Estados Unidos y el mundo entero?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La simple duda en torno a esto, a quien debilita es a la presidenta. Pero no hay día en que no la hundan más las baladronadas y las adulaciones de quienes se dicen listos para enfrentar una invasión por tierra de Estados Unidos, o los que alaban no tanto a la presidenta sino a la “enorme figura” de López Obrador, construida con mentiras que no se sostienen de ninguna forma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué deplorable situación de una presidenta que, a querer y no, aparece a cada rato como la principal apologista del crimen, cuando tiene todo el poder para actuar a fondo, pero prefiere estar bien con su partido, su clientela y el hombre de Palenque. Y, ¡oh, paradoja!, el retórico discurso soberanista hace mutis cuando el jefe de la DEA, en el Buenos Aires de Milei, dice que Omar García Harfuch es un “socio de confianza” y “buen amigo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Eso no es injerencismo?</p>
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		<title>Las alianzas partidistas se fisuran</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/las-alianzas-partidistas-se-fisuran/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 16:00:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Las alianzas partidistas rumbo a las elecciones de 2027 muestran signos de incertidumbre. En los polos se colocan MORENA y PAN, buscando el primero cerrar filas con el PT y el Partido Verde; a su vez, el segundo, haciendo lo propio con relación al PRI, su enemigo eterno, y los restos del perredismo. En otra dimensión juega con independencia de esas organizaciones el nuevo partido Somos México; y MC, que ya ocupa espacios de poder local importantes, como Nuevo León y Jalisco, va solo y por más en Michoacán y probablemente en Sonora con Luis Donaldo Colosio Riojas, que alienta ya en su favor un proyecto presidencial para 2030. MORENA y PAN reportan a este momento grados de dificultad mayores. Por una parte porque el primero, al ser poder, no oculta su pretensión de imponerse a toda costa y le resisten, con afán de mercadeo, dos partidos parasitarios como el que lucra del viejo maoísmo (PT) y el que ha sacado provecho de la lucha ambientalista sin pagarle nada a la ecología (PV).&#160; MORENA tiene contratiempos en Zacatecas, Campeche, Chihuahua, Baja California, y lo que pueda acumularse en las próximas semanas o meses. No las tiene todas consigo y esa debilidad se ha mostrado con la resistencia a avalar, sin más ni más, la defensa de Andy López Beltrán. Pero más que eso, en el caso del PT, siempre han jugado a venderse caro, no por lo que suman, sino por lo que dejan de estorbar la expansión de la hegemonía morenista. El PT en Chihuahua, por ejemplo, se ha vendido al PAN y al PRI sin pudor alguno, y ahora lucra de la marca MORENA. Sin embargo una sola cosa es cierta: en esta entidad votos propios no tiene. El caso del PAN es significativo. El más viejo de los partidos, porque lo es, nació para combatir y encarar al PRI, y lo hizo como una especie de brega de eternidad, simbolizando una resistencia más que simbólica y con explosiones regionales, como las que hubo en Chihuahua en 1956, en 1983 y 1986, hasta que alcanzó su meta de detentar la gubernatura del estado en manos del extinto Francisco Barrio Terrazas.&#160; A la postre, el PAN conquistó la Presidencia de la república en 2000. Lo natural hubiera sido un giro hacia la izquierda como el que se apuntaba con la reforma política de 1976 y la candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.&#160; Empero, por el viraje mundial que marcó el establecimiento del modelo neoliberal, en México PRI y PAN, en los hechos, fueron fundiendo sus identidades, olvidándose de las viejas confrontaciones. Salvo en agendas muy específicas, se empezó a dar una fusión entre ambos partidos que se dejaba sentir en programas de gobierno, en perfiles de candidaturas, en eslabonamientos inequívocos con el gran capital que derivaron en el Pacto con México en la etapa peñanietista y que arrastró al PRD hacia el abismo donde cayó estrepitosamente y quizás para no volverse a levantar. Pero la historia no termina ahí. En diversas regiones del país el viejo panismo opositor, que busca su independencia política y ciudadana, resiste y no desea entregar sin más sus plazas fuertes al PRI vestidas de candidaturas panistas de última hora. No pocos panistas se preguntan de qué sirvió resistir durante décadas frente a un partido como el PRI, en mucho parecido a MORENA, para ahora quedar en manos del viejo adversario.&#160; Hay la sensación de que muy poco valió el esfuerzo de varias generaciones en favor de un genuino proyecto democrático. Es el caso de Chihuahua, precedido por otros, como el chiapaneco, donde el PAN empezó una cohabitación con el PRI para ejercer el poder regionalmente.&#160; A esto he denominado “maruquismo”, una especie de fusión fáctica de ambos partidos, con cargos compartidos de alto nivel y, sobre todo, brindando oxígeno suplementario a un PRI tan abominable como el que representa “Alito” Moreno en la dirección nacional, que dominante se extiende hacia esta parte del norte. Aquí el escándalo político se llama “César Jáuregui Moreno”, o si quiere, “Santiago De la Peña Grajeda”. Ambos quieren ser alcalde de la ciudad de Chihuahua, capital del estado, donde se cocinan a últimas fechas buena parte de los gobernadores de la entidad. De ahí la disputa por el poder entre ambos políticos. El primero con una larga historia en el PAN, donde ha ocupado cargos en la esfera local de mucha relevancia; el segundo, de origen priista, recientemente teñido de azul y goza del apoyo de la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván. Todos los dados están cargados para que De la Peña Grajeda se quede con la candidatura, con la resistencia de Jáuregui Moreno, al que se le puede catalogar ya como un “rebelde” a los designios de quienes alientan una visión de lo que comúnmente se conoce como el “PRIAN”.&#160; Pero hay algo muy importante que no debe perderse de vista: Jáuregui Moreno aduce en su favor su larga militancia y levanta simpatías entre la base panista local por apelar a mecanismos democráticos para la designación de candidaturas; sin embargo oculta que es carne viva de ese prianismo, como lo demuestra su complicidad con César Duarte durante la tiranía de este en el sexenio 2010-2016, que se dio de la mano con la actual gobernadora. Es un político, frágil, que se perdió en el camino y optó por la corrupción. Se derrumbó en un barranco de la sierra de Chihuahua. Ahora mueve las cenizas del viejo panismo porque sabe que ahí hubo fuego. No se da cuenta que miles de ojos lo estuvieron viendo, palpando su evolución y que ya no es apuesta para el sector oligárquico de Chihuahua, y eso en el PAN cuenta, y cuenta mucho. Si el PAN de Chihuahua quiere jugar a la contención de MORENA en el norte del país, tiene aquí una fisura que se puede ir agrandando con el paso de los próximos meses. A ello contribuye que carece de liderazgos firmes y arraigados, difícil de solventar en la figura de Maru Campos, que a estas alturas, designado candidato Marco Bonilla, empieza ineluctablemente la cuenta regresiva de su gris mandato.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Las alianzas partidistas rumbo a las elecciones de 2027 muestran signos de incertidumbre. En los polos se colocan MORENA y PAN, buscando el primero cerrar filas con el PT y el Partido Verde; a su vez, el segundo, haciendo lo propio con relación al PRI, su enemigo eterno, y los restos del perredismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otra dimensión juega con independencia de esas organizaciones el nuevo partido Somos México; y MC, que ya ocupa espacios de poder local importantes, como Nuevo León y Jalisco, va solo y por más en Michoacán y probablemente en Sonora con Luis Donaldo Colosio Riojas, que alienta ya en su favor un proyecto presidencial para 2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph">MORENA y PAN reportan a este momento grados de dificultad mayores. Por una parte porque el primero, al ser poder, no oculta su pretensión de imponerse a toda costa y le resisten, con afán de mercadeo, dos partidos parasitarios como el que lucra del viejo maoísmo (PT) y el que ha sacado provecho de la lucha ambientalista sin pagarle nada a la ecología (PV).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">MORENA tiene contratiempos en Zacatecas, Campeche, Chihuahua, Baja California, y lo que pueda acumularse en las próximas semanas o meses. No las tiene todas consigo y esa debilidad se ha mostrado con la resistencia a avalar, sin más ni más, la defensa de Andy López Beltrán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero más que eso, en el caso del PT, siempre han jugado a venderse caro, no por lo que suman, sino por lo que dejan de estorbar la expansión de la hegemonía morenista. El PT en Chihuahua, por ejemplo, se ha vendido al PAN y al PRI sin pudor alguno, y ahora lucra de la marca MORENA. Sin embargo una sola cosa es cierta: en esta entidad votos propios no tiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso del PAN es significativo. El más viejo de los partidos, porque lo es, nació para combatir y encarar al PRI, y lo hizo como una especie de brega de eternidad, simbolizando una resistencia más que simbólica y con explosiones regionales, como las que hubo en Chihuahua en 1956, en 1983 y 1986, hasta que alcanzó su meta de detentar la gubernatura del estado en manos del extinto Francisco Barrio Terrazas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la postre, el PAN conquistó la Presidencia de la república en 2000. Lo natural hubiera sido un giro hacia la izquierda como el que se apuntaba con la reforma política de 1976 y la candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empero, por el viraje mundial que marcó el establecimiento del modelo neoliberal, en México PRI y PAN, en los hechos, fueron fundiendo sus identidades, olvidándose de las viejas confrontaciones. Salvo en agendas muy específicas, se empezó a dar una fusión entre ambos partidos que se dejaba sentir en programas de gobierno, en perfiles de candidaturas, en eslabonamientos inequívocos con el gran capital que derivaron en el Pacto con México en la etapa peñanietista y que arrastró al PRD hacia el abismo donde cayó estrepitosamente y quizás para no volverse a levantar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la historia no termina ahí. En diversas regiones del país el viejo panismo opositor, que busca su independencia política y ciudadana, resiste y no desea entregar sin más sus plazas fuertes al PRI vestidas de candidaturas panistas de última hora. No pocos panistas se preguntan de qué sirvió resistir durante décadas frente a un partido como el PRI, en mucho parecido a MORENA, para ahora quedar en manos del viejo adversario.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay la sensación de que muy poco valió el esfuerzo de varias generaciones en favor de un genuino proyecto democrático. Es el caso de Chihuahua, precedido por otros, como el chiapaneco, donde el PAN empezó una cohabitación con el PRI para ejercer el poder regionalmente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto he denominado “maruquismo”, una especie de fusión fáctica de ambos partidos, con cargos compartidos de alto nivel y, sobre todo, brindando oxígeno suplementario a un PRI tan abominable como el que representa “Alito” Moreno en la dirección nacional, que dominante se extiende hacia esta parte del norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí el escándalo político se llama “César Jáuregui Moreno”, o si quiere, “Santiago De la Peña Grajeda”. Ambos quieren ser alcalde de la ciudad de Chihuahua, capital del estado, donde se cocinan a últimas fechas buena parte de los gobernadores de la entidad. De ahí la disputa por el poder entre ambos políticos. El primero con una larga historia en el PAN, donde ha ocupado cargos en la esfera local de mucha relevancia; el segundo, de origen priista, recientemente teñido de azul y goza del apoyo de la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos los dados están cargados para que De la Peña Grajeda se quede con la candidatura, con la resistencia de Jáuregui Moreno, al que se le puede catalogar ya como un “rebelde” a los designios de quienes alientan una visión de lo que comúnmente se conoce como el “PRIAN”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay algo muy importante que no debe perderse de vista: Jáuregui Moreno aduce en su favor su larga militancia y levanta simpatías entre la base panista local por apelar a mecanismos democráticos para la designación de candidaturas; sin embargo oculta que es carne viva de ese prianismo, como lo demuestra su complicidad con César Duarte durante la tiranía de este en el sexenio 2010-2016, que se dio de la mano con la actual gobernadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un político, frágil, que se perdió en el camino y optó por la corrupción. Se derrumbó en un barranco de la sierra de Chihuahua. Ahora mueve las cenizas del viejo panismo porque sabe que ahí hubo fuego. No se da cuenta que miles de ojos lo estuvieron viendo, palpando su evolución y que ya no es apuesta para el sector oligárquico de Chihuahua, y eso en el PAN cuenta, y cuenta mucho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el PAN de Chihuahua quiere jugar a la contención de MORENA en el norte del país, tiene aquí una fisura que se puede ir agrandando con el paso de los próximos meses. A ello contribuye que carece de liderazgos firmes y arraigados, difícil de solventar en la figura de Maru Campos, que a estas alturas, designado candidato Marco Bonilla, empieza ineluctablemente la cuenta regresiva de su gris mandato.</p>
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		<title>Partidos políticos o feudos particulares</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/partidos-politicos-o-feudos-particulares/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2026 17:03:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando se intentó la reforma política de Jesús Reyes Heroles, se decretó en la Constitución que los partidos políticos fueran entes o instituciones de orden público. En su tiempo se consideró que esa era una pieza jurídica importante porque se privilegiaban los intereses generales de la sociedad antes que de las cúpulas y caciquismos que han existido en los partidos y que aún prevalecen. Si ese fuera un punto de referencia para valorar cómo actúan los partidos políticos en el estado de Chihuahua (el patrón es nacional), tendríamos que afirmar que la normatividad que se aprobó a fines de la década de los setenta no tiene aplicación y que, por ende, los partidos son una especie de feudo donde mandan unos cuantos y los demás están limitados a la obediencia. No quiere decir esto que en otros aspectos el carácter de lo público no impere. Pero hoy por hoy lo que se ve son cuatro aspectos, difícilmente desmentibles. En primer lugar el prácticamente nulo respeto de los partidos por la legalidad vigente en materia de precampañas y campañas. No obstante que hay suficiencia legal, los institutos electorales y los órganos jurisdiccionales de la materia guardan silencio y se muestran abiertamente cobardes frente al poder. No quieren entender que quien viola una ley sistemática hoy, la va a violar mañana, pero ya desde el poder. En segundo lugar, los partidos ya no son entidades en los que los congresos y las convenciones discutan, debatan y acuerden programas y líneas políticas. Más parecen instrumentos de quienes los controlan para sus propios fines. En este marco, la vieja idea de que los partidos, por colocarse en la antesala del poder tienen proyectos, se ha desvirtuado totalmente. De igual manera los afiliados a un partido en realidad no tienen derechos de militancia ni a designar a sus propios candidatos, en un cara a cara entre los adherentes que han claudicado ante la idea de la realización de encuestas, muchas de las cuales son falsas o simplemente inductoras del “escogido” por la cúpula. O sea, que el partido es una especie de franquicia que puede existir para contratar empresas encuestadoras y decidir sus candidaturas, no obstante que el “ganador” lejos esté de representar a quienes previamente se han asociado para impulsar un proyecto de competencia electoral por el poder. Que esto es así, lo dice la moda imperante de designar “coordinadores” (en realidad candidatos) que una vez alcanzado ese rango hacen al partido a un lado y se levantan con el poder que de hecho debiera corresponder al partido, a su colectivo. Esto lo está haciendo el PAN, el PRI y MORENA, de tal manera que eufemísticamente a los candidatos ya se les da el nombre con el que se pueden sobreponer al partido (y a las leyes e instituciones electorales), relegando al propio partido y, no se diga, a los ciudadanos adherentes. Esto explica que fuera de la instancia partidaria de orden público, MORENA esté a un paso de nombrar “coordinador” a Cruz Pérez Cuéllar, como el PAN ya designó en esa calidad a Marco Bonilla. En otras palabras, los partidos políticos naufragaron y se han convertido en entes de interés privado, propiedad de unos cuantos, que lejos de presentarle proyectos a la sociedad, como se supondría, se convierten en lavadoras de dinero y de compromisos bochornosos con las élites económicas. En el caso de Pérez Cuéllar, MORENA está a un paso de nombrarlo como su candidato –dejémonos de apariencias– y el PAN a un gerente de los negocios de una buena parte de la oligarquía local, en particular la que tiene pedigrí (o sea, Terrazas). Cuando se soslaya lo público, pierden los ciudadanos.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Cuando se intentó la reforma política de Jesús Reyes Heroles, se decretó en la Constitución que los partidos políticos fueran entes o instituciones de orden público. En su tiempo se consideró que esa era una pieza jurídica importante porque se privilegiaban los intereses generales de la sociedad antes que de las cúpulas y caciquismos que han existido en los partidos y que aún prevalecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si ese fuera un punto de referencia para valorar cómo actúan los partidos políticos en el estado de Chihuahua (el patrón es nacional), tendríamos que afirmar que la normatividad que se aprobó a fines de la década de los setenta no tiene aplicación y que, por ende, los partidos son una especie de feudo donde mandan unos cuantos y los demás están limitados a la obediencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No quiere decir esto que en otros aspectos el carácter de lo público no impere. Pero hoy por hoy lo que se ve son cuatro aspectos, difícilmente desmentibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar el prácticamente nulo respeto de los partidos por la legalidad vigente en materia de precampañas y campañas. No obstante que hay suficiencia legal, los institutos electorales y los órganos jurisdiccionales de la materia guardan silencio y se muestran abiertamente cobardes frente al poder. No quieren entender que quien viola una ley sistemática hoy, la va a violar mañana, pero ya desde el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, los partidos ya no son entidades en los que los congresos y las convenciones discutan, debatan y acuerden programas y líneas políticas. Más parecen instrumentos de quienes los controlan para sus propios fines. En este marco, la vieja idea de que los partidos, por colocarse en la antesala del poder tienen proyectos, se ha desvirtuado totalmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De igual manera los afiliados a un partido en realidad no tienen derechos de militancia ni a designar a sus propios candidatos, en un cara a cara entre los adherentes que han claudicado ante la idea de la realización de encuestas, muchas de las cuales son falsas o simplemente inductoras del “escogido” por la cúpula.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea, que el partido es una especie de franquicia que puede existir para contratar empresas encuestadoras y decidir sus candidaturas, no obstante que el “ganador” lejos esté de representar a quienes previamente se han asociado para impulsar un proyecto de competencia electoral por el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que esto es así, lo dice la moda imperante de designar “coordinadores” (en realidad candidatos) que una vez alcanzado ese rango hacen al partido a un lado y se levantan con el poder que de hecho debiera corresponder al partido, a su colectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto lo está haciendo el PAN, el PRI y MORENA, de tal manera que eufemísticamente a los candidatos ya se les da el nombre con el que se pueden sobreponer al partido (y a las leyes e instituciones electorales), relegando al propio partido y, no se diga, a los ciudadanos adherentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto explica que fuera de la instancia partidaria de orden público, MORENA esté a un paso de nombrar “coordinador” a Cruz Pérez Cuéllar, como el PAN ya designó en esa calidad a Marco Bonilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, los partidos políticos naufragaron y se han convertido en entes de interés privado, propiedad de unos cuantos, que lejos de presentarle proyectos a la sociedad, como se supondría, se convierten en lavadoras de dinero y de compromisos bochornosos con las élites económicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Pérez Cuéllar, MORENA está a un paso de nombrarlo como su candidato –dejémonos de apariencias– y el PAN a un gerente de los negocios de una buena parte de la oligarquía local, en particular la que tiene pedigrí (o sea, Terrazas).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se soslaya lo público, pierden los ciudadanos.</p>
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		<title>A César lo del césar, y a-diós a la justicia</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/a-cesar-lo-del-cesar-y-a-dios-a-la-justicia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 08:27:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://jaimegarciachavez.mx/?p=18803</guid>

					<description><![CDATA[Franz Kafka, que escribió jurisprudencia “premasticada por mil bocas”, no cabría en su asombro si pudiera ver el volumen de papel que se ha empleado para encauzar penalmente la corrupción de César Duarte. Estoy hablando de un expediente múltiple que puede alcanzar varios millones de fojas de papel bond. Es el laberinto en el que se pierde la justicia mexicana cuando se trata de procesar penalmente a un funcionario de alto nivel por corrupción política. Son causas que al final pueden quedar sepultadas por el peso de la ley de la gravedad que significan pilas y pilas de documentos, buena parte de ellos que ni siquiera tienen pertinencia o conexión con el debate judicial.&#160; No es que el problema sea muy complejo desde el punto de vista técnico y jurídico, ni que se haya litigado alcanzando rangos de sapiencia kelseniana. No. Se trata de que las castas de políticos que han gobernado a este país son intocables, y cuando se ven envueltos en la contienda en los juzgados recurren a argumentos nulos, pero que hacen bulto con documentos que nada tienen que ver con la sencillez con la que se puede demostrar que un funcionario dispuso, por todos los medios que la ley castiga, de fondos públicos que pertenecen a la sociedad por las contribuciones que pagan los causantes. Que César Duarte ha sufrido más de lo que pensó, tampoco me queda duda. Pero reconfortaría más que hubiera una sentencia firme que marcara un hito en la lucha contra la proverbial corrupción que ha padecido el país a través de los años, particularmente el estado de Chihuahua en este caso, al que se ordeñó financieramente con desmesura y cinismo bajo la protección de una tiranía que en su momento se consideró imbatible. Ahora, de nuevo, es noticia César Duarte, porque su causa penal la atrajo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a solicitud de sus abogados defensores. El debate judicial que habrá en la Corte (cuando digo “debate” otorgo un elogio involuntario) versará sobre el tan traído y llevado “principio de especialidad”, que estipula el tratado de extradición que México tiene con los Estados Unidos y que, en palabras sencillas, significa que sólo por el delito que fue extraditado se le puede juzgar en tribunales mexicanos, a menos de que el juez norteamericano que dictó la extradición autorice una ampliación. Si ese fuera el colofón del asunto, tendríamos que el tirano estaría más que favorecido, porque la cuantía del ilícito es irrisoria si la comparamos con el daño patrimonial que le causó a Chihuahua. Es decir, se trataría de un parto de los montes: mucho ruido telúrico, pero sólo un ratoncito saliendo de las entrañas de la tierra, dado que el asunto se limitaría a poco menos de 100 millones de pesos, que en lo económico son nada para él. Sin embargo, en la valoración del daño causado tiene envenenada a la política, porque los actores involucrados o son los que actualmente detentan el poder en Chihuahua, cómplices y producto de la corrupción duartista, o son traidores, como el senador Javier Corral, compadre de Cruz Pérez Cuéllar, quien aspira (parece que con los dados cargados en su favor) para buscar la candidatura de MORENA al gobierno local. Sería una tragedia y gran desaliento ciudadano que el escándalo Duarte naufragara en las olas electorales de Chihuahua. Habrá que esperar y ver el alcance de todo este proceso. Pero no está de más recordar algunos aspectos para normar un criterio de valoración de lo que sucede en este sonado caso. En primerísimo lugar, el desdén gubernamental por la iniciativa ciudadana de lucha anticorrupción, que con mérito propio y bien ganado inició y mantiene hasta ahora. La denuncia original de septiembre de 2014 se interpuso ante la Procuraduría General de la República y en la Fiscalía General del Estado de Chihuahua a contracorriente, porque en ese momento gobernaba el país Enrique Peña Nieto y el gobierno del estado lo detentaba el propio acusado. De ahí no esperábamos nada. Pero llegaron los tiempos de Corral y él abandonó el esfuerzo cívico con el más puro propósito de llevar agua a su molino, traicionando y desdeñando la batalla ciudadana. Igual sucedió con el gobierno de López Obrador, que incluso en algún momento llegó a litigar en favor de César Duarte.&#160; Quienes conforman la clase política se autoconciben como miembros de un club privado en el que sólo ellos pueden dirimir las pugnas que se generan por hechos de corrupción, pues esta es tan importante que no puede quedar en manos de los ciudadanos. Vaya un ejemplo: el fiscal encargado de la Operación Justicia Para Chihuahua que inició Corral como gobernador, Francisco González Arredondo, me negó el acceso al expediente, pasando por alto que fui el denunciante que abrió la investigación y que a la postre contribuyó a derrocar a Duarte. Igual actitud asumió el entonces Fiscal General del Estado, César Jáuregui Moreno, (hoy candidato del PAN a la alcaldía de Chihuahua) a quien por escrito y verbalmente, en varias ocasiones, le pedimos el expediente en su poder, pero con malas artes, mentiras y evasivas eludió la elemental apertura de la investigación, debido a los intereses que construyó durante mucho tiempo con el acusado. Lo que en otros países del mundo, incluso más atrasados que México, concluye con sentencias firmes y en plazos cortos, aquí se convierte en volúmenes de papel que, comparativamente, harían palidecer a cualquiera de las grandes pirámides de Egipto.&#160; Por eso digo que si Kafka se hubiera enterado de esto, hubiera reescrito El proceso o El castillo, por no hablar de la metamorfosis que padecen algunos que se quieren perpetuar en el poder aquí en Chihuahua.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Franz Kafka, que escribió jurisprudencia “premasticada por mil bocas”, no cabría en su asombro si pudiera ver el volumen de papel que se ha empleado para encauzar penalmente la corrupción de César Duarte. Estoy hablando de un expediente múltiple que puede alcanzar varios millones de fojas de papel <em>bond</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es el laberinto en el que se pierde la justicia mexicana cuando se trata de procesar penalmente a un funcionario de alto nivel por corrupción política. Son causas que al final pueden quedar sepultadas por el peso de la ley de la gravedad que significan pilas y pilas de documentos, buena parte de ellos que ni siquiera tienen pertinencia o conexión con el debate judicial.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es que el problema sea muy complejo desde el punto de vista técnico y jurídico, ni que se haya litigado alcanzando rangos de sapiencia kelseniana. No. Se trata de que las castas de políticos que han gobernado a este país son intocables, y cuando se ven envueltos en la contienda en los juzgados recurren a argumentos nulos, pero que hacen bulto con documentos que nada tienen que ver con la sencillez con la que se puede demostrar que un funcionario dispuso, por todos los medios que la ley castiga, de fondos públicos que pertenecen a la sociedad por las contribuciones que pagan los causantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que César Duarte ha sufrido más de lo que pensó, tampoco me queda duda. Pero reconfortaría más que hubiera una sentencia firme que marcara un hito en la lucha contra la proverbial corrupción que ha padecido el país a través de los años, particularmente el estado de Chihuahua en este caso, al que se ordeñó financieramente con desmesura y cinismo bajo la protección de una tiranía que en su momento se consideró imbatible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, de nuevo, es noticia César Duarte, porque su causa penal la atrajo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a solicitud de sus abogados defensores. El debate judicial que habrá en la Corte (cuando digo “debate” otorgo un elogio involuntario) versará sobre el tan traído y llevado “principio de especialidad”, que estipula el tratado de extradición que México tiene con los Estados Unidos y que, en palabras sencillas, significa que sólo por el delito que fue extraditado se le puede juzgar en tribunales mexicanos, a menos de que el juez norteamericano que dictó la extradición autorice una ampliación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si ese fuera el colofón del asunto, tendríamos que el tirano estaría más que favorecido, porque la cuantía del ilícito es irrisoria si la comparamos con el daño patrimonial que le causó a Chihuahua. Es decir, se trataría de un parto de los montes: mucho ruido telúrico, pero sólo un ratoncito saliendo de las entrañas de la tierra, dado que el asunto se limitaría a poco menos de 100 millones de pesos, que en lo económico son nada para él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en la valoración del daño causado tiene envenenada a la política, porque los actores involucrados o son los que actualmente detentan el poder en Chihuahua, cómplices y producto de la corrupción duartista, o son traidores, como el senador Javier Corral, compadre de Cruz Pérez Cuéllar, quien aspira (parece que con los dados cargados en su favor) para buscar la candidatura de MORENA al gobierno local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sería una tragedia y gran desaliento ciudadano que el escándalo Duarte naufragara en las olas electorales de Chihuahua. Habrá que esperar y ver el alcance de todo este proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no está de más recordar algunos aspectos para normar un criterio de valoración de lo que sucede en este sonado caso. En primerísimo lugar, el desdén gubernamental por la iniciativa ciudadana de lucha anticorrupción, que con mérito propio y bien ganado inició y mantiene hasta ahora. La denuncia original de septiembre de 2014 se interpuso ante la Procuraduría General de la República y en la Fiscalía General del Estado de Chihuahua a contracorriente, porque en ese momento gobernaba el país Enrique Peña Nieto y el gobierno del estado lo detentaba el propio acusado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí no esperábamos nada. Pero llegaron los tiempos de Corral y él abandonó el esfuerzo cívico con el más puro propósito de llevar agua a su molino, traicionando y desdeñando la batalla ciudadana. Igual sucedió con el gobierno de López Obrador, que incluso en algún momento llegó a litigar en favor de César Duarte.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes conforman la clase política se autoconciben como miembros de un club privado en el que sólo ellos pueden dirimir las pugnas que se generan por hechos de corrupción, pues esta es tan importante que no puede quedar en manos de los ciudadanos. Vaya un ejemplo: el fiscal encargado de la Operación Justicia Para Chihuahua que inició Corral como gobernador, Francisco González Arredondo, me negó el acceso al expediente, pasando por alto que fui el denunciante que abrió la investigación y que a la postre contribuyó a derrocar a Duarte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Igual actitud asumió el entonces Fiscal General del Estado, César Jáuregui Moreno, (hoy candidato del PAN a la alcaldía de Chihuahua) a quien por escrito y verbalmente, en varias ocasiones, le pedimos el expediente en su poder, pero con malas artes, mentiras y evasivas eludió la elemental apertura de la investigación, debido a los intereses que construyó durante mucho tiempo con el acusado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que en otros países del mundo, incluso más atrasados que México, concluye con sentencias firmes y en plazos cortos, aquí se convierte en volúmenes de papel que, comparativamente, harían palidecer a cualquiera de las grandes pirámides de Egipto.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso digo que si Kafka se hubiera enterado de esto, hubiera reescrito<em> El proceso </em>o<em> El castillo</em>, por no hablar de la metamorfosis que padecen algunos que se quieren perpetuar en el poder aquí en Chihuahua.</p>
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		<title>Éranse dos diputadas a sendas narices pegadas</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/eranse-dos-diputadas-a-sendas-narices-pegadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Aug 2026 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[“¡Y encima aquella historia de la nariz! ¡Del primitivo órgano del olfato, el más bajo de los sentidos! Como si el infierno oliera a azufre y el paraíso a incienso y mirra”. —Patrick Suskind Las diputadas locales de MORENA en Puebla, Nayeli Salvatori y Graciela “Grace” Palomares, aman del pueblo bueno y sabio sus votos, pero no les gusta el “olor a baúl” de las personas de la tercera edad. En otras palabras, se deslindan de los aromas del famoso pueblo raso con el que se llenaba la boca López Obrador en sus discursos. De sobra está decir que es un desprecio clasista, que demuestra nula pericia política para tratar sin discriminación a buena parte de la población, incluso para ellas y sus compañeros de legislatura, porque el “olor a baúl” arranca, según la ciencia, a partir de los 30 años. Ya no extraña que los morenistas, por ejemplo Gerardo Fernández Noroña o Arturo Ávila, sean banal noticia por el empleo irresponsable de sus vocabularios y actitudes de soberbia y desprecio. Creen que siempre van a estar en la cima del poder y que eso les autoriza a conducirse de manera tan despreciable y distante de los ideales que dicen profesar. Que las personas de la tercera edad transpiren un olor especial tiene que ver con la biología y la ciencia lo explica: el característico olor asociado a la edad avanzada no es falta de higiene, sino el resultado de un compuesto químico natural en la piel llamado 2-nonenal. No es una hormona, sino una molécula (un aldehído) que se forma en la superficie de la piel y se origina cuando los ácidos grasos de las glándulas sebáceas se oxidan de manera natural (proceso conocido como peroxidación lipídica). A medida que envejecemos, el cuerpo produce menos antioxidantes naturales y cambian las secreciones de la piel, lo que facilita que este compuesto aparezca. Obvio que puede haber otros factores ligados indefectiblemente a la pobreza.&#160; Sea cual sea el destino de este dueto legislativo, las sancione o no el partido MORENA, el hecho habla muy claramente de que la sumatoria que han hecho para construir su poder, no está modulada por el discernimiento racional y político, sino por la banalidad, las ocurrencias y la búsqueda del poder, independientemente de a quién se le entrega, en este caso a un par de mujeres poblanas clasistas, discriminatorias, elitistas y, por lo que se ve, muy afectas al Chanel número 5. Tengo por seguro que ni siquiera se han tomado la molestia de leer obras eruditas sobre la historia de los olores, su impacto en el amor y el erotismo, y mucho menos que se hayan asomado al poema de Baudelaire en Las flores del mal que tituló Correspondencias:&#160; Hay perfumes frescos como carnes de niños,suaves cual los oboes, verdes como las praderas,y otros, corrompidos, ricos y triunfantes… Pero eso ya es otro tema.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>“¡Y encima aquella historia de la nariz! ¡Del primitivo órgano del olfato, el más bajo de los sentidos! Como si el infierno oliera a azufre y el paraíso a incienso y mirra”.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">—Patrick Suskind</p>
</blockquote>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph">Las diputadas locales de MORENA en Puebla, Nayeli Salvatori y Graciela “Grace” Palomares, aman del pueblo bueno y sabio sus votos, pero no les gusta el “olor a baúl” de las personas de la tercera edad. En otras palabras, se deslindan de los aromas del famoso pueblo raso con el que se llenaba la boca López Obrador en sus discursos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De sobra está decir que es un desprecio clasista, que demuestra nula pericia política para tratar sin discriminación a buena parte de la población, incluso para ellas y sus compañeros de legislatura, porque el “olor a baúl” arranca, según la ciencia, a partir de los 30 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya no extraña que los morenistas, por ejemplo Gerardo Fernández Noroña o Arturo Ávila, sean banal noticia por el empleo irresponsable de sus vocabularios y actitudes de soberbia y desprecio. Creen que siempre van a estar en la cima del poder y que eso les autoriza a conducirse de manera tan despreciable y distante de los ideales que dicen profesar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que las personas de la tercera edad transpiren un olor especial tiene que ver con la biología y la ciencia lo explica: el característico olor asociado a la edad avanzada no es falta de higiene, sino el resultado de un compuesto químico natural en la piel llamado 2-nonenal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una hormona, sino una molécula (un aldehído) que se forma en la superficie de la piel y se origina cuando los ácidos grasos de las glándulas sebáceas se oxidan de manera natural (proceso conocido como peroxidación lipídica). A medida que envejecemos, el cuerpo produce menos antioxidantes naturales y cambian las secreciones de la piel, lo que facilita que este compuesto aparezca. Obvio que puede haber otros factores ligados indefectiblemente a la pobreza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sea cual sea el destino de este dueto legislativo, las sancione o no el partido MORENA, el hecho habla muy claramente de que la sumatoria que han hecho para construir su poder, no está modulada por el discernimiento racional y político, sino por la banalidad, las ocurrencias y la búsqueda del poder, independientemente de a quién se le entrega, en este caso a un par de mujeres poblanas clasistas, discriminatorias, elitistas y, por lo que se ve, muy afectas al Chanel número 5.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo por seguro que ni siquiera se han tomado la molestia de leer obras eruditas sobre la historia de los olores, su impacto en el amor y el erotismo, y mucho menos que se hayan asomado al poema de Baudelaire en <em>Las flores del mal</em> que tituló <em>Correspondencias</em>:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Hay perfumes frescos como carnes de niños,<br>suaves cual los oboes, verdes como las praderas,<br>y otros, corrompidos, ricos y triunfantes</em>…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero eso ya es otro tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>De dónde viene el mal y por qué lo permite Dios</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/de-donde-viene-el-mal-y-por-que-lo-permite-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2026 15:25:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Antes de leer El mal en el pensamiento moderno de Susan Neiman, ya había tenido en mis manos otras obras de su autoría, pero esta me atrajo por su subtítulo: “Una historia alternativa de la filosofía”. En realidad no creo que cubra esa expectativa, y sí en cambio un repaso profundo, con observaciones de fondo, sobre el problema del mal como un tema de hondas reflexiones, sobre todo a partir del cristianismo como en algún tiempo lo expuso en su cátedra en la Universidad de Chihuahua el maestro Federico Ferro Gay. Desde luego que el libro es valioso y siembra inquietudes que el común de las personas traen a debate cuando se presentan tragedias de dimensiones gigantescas, como las guerras, las pandemias, los terremotos. Es cuando no pocos se preguntan dónde está Dios. Por eso no es casual que más que una historia de la filosofía sea un repaso de la teodicea (del griego theós: Dios, y díke, justicia, disputa jurídica). Y en esto están los grandes debates que ocasionó el terremoto que destruyó Lisboa el año de 1755 y provocó que filósofos y teólogos debatieran el porqué la divinidad permitía que se sufrieran estas grandes catástrofes. De ahí la intervención y la fuerte polémica histórica entre Voltaire y Leibniz que sostuvo la existencia del mejor de los mundos posibles, combatido en la obra Cándido o el optimismo escrito por el primero.&#160; Cuando leí El mal en el pensamiento moderno recordé al filósofo Boecio que se planteó así este tipo de problemas: “Si hay Dios, ¿de dónde viene el mal? ¿Y si no hay Dios, de dónde viene el bien?”. En la historia este dilema fue cancelado bajo la fría lógica de filósofos de primera línea. Pero en esencia el tema es el mal y su abordaje desde el punto de vista filosófico, y para los creyentes las dudas que deja el postulado de la existencia de Dios. El debate se decanta hacia discusiones que parecen bizantinas y que se contrastan con terremotos como el de Lisboa, que devastó prácticamente toda la ciudad, en un momento en que Portugal ya era una potencia colonial. Ahora el debate pudiera renacer a raíz de los recientes sismos habidos en estos días en Venezuela y Colombia, y no faltará quién le reproche a Dios porque suceden estas tragedias que causan devastación y dolor humano. Para mí esa es la temática central del libro y no una historia de la filosofía con características de “alternativa” a las muchas que se han hecho a lo largo de los años, y no se diga recientemente. De todas maneras, es de reconocerse el gran recorrido que Neiman hace desde momentos bíblicos hasta teorías contemporáneas sobre la justicia, como las realizadas por John Rawls. Sin duda es un libro de valía para el debate filosófico actual, de una escritora y pensadora estadounidense contemporánea.&#160; Millones de seres humanos, sobre todo en el mundo judío, cristiano y musulmán creen en Dios y también le reclaman por hechos que lejos están de inscribirse en aras de una benevolencia infinita, como la que le asignan, sobre todo, teólogos de segunda línea. Cómo es posible que haya habido Holocausto y campos de exterminio durante el nazismo. ¿Dónde estaba Dios? O es, como dice la autora, “que la muerte y la vida estén empeñadas en una guerra irreconciliable”, para luego consignar una frase que me pareció estupenda: “Ninguna vida alcanza para que se realice el potencial que contiene”. No es una de las conclusiones de la obra, pero sí causa escalofrío otra frase: “Si Sade estuviera diciendo aquí la verdad, podría casi pasar por Kant”.&#160; Vayan estas notas para interesar a los lectores en un tema que nunca dejará de ser importante y que rebasa con mucho la disputa de si Dios existe o no, a la hora de que se reclaman los grandes desastres humanos y que estos debieran tomar en sus manos para resolverlos o simplemente comprenderlos. _______________ NEIMAN, Susan. El mal en el pensamiento moderno. Una historia alternativa de la filosofía. Ed. Debate. Traducción de Felipe Garrido. Primera edición, México, 2026.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Antes de leer <em>El mal en el pensamiento moderno</em> de Susan Neiman, ya había tenido en mis manos otras obras de su autoría, pero esta me atrajo por su subtítulo: “Una historia alternativa de la filosofía”. En realidad no creo que cubra esa expectativa, y sí en cambio un repaso profundo, con observaciones de fondo, sobre el problema del mal como un tema de hondas reflexiones, sobre todo a partir del cristianismo como en algún tiempo lo expuso en su cátedra en la Universidad de Chihuahua el maestro Federico Ferro Gay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde luego que el libro es valioso y siembra inquietudes que el común de las personas traen a debate cuando se presentan tragedias de dimensiones gigantescas, como las guerras, las pandemias, los terremotos. Es cuando no pocos se preguntan dónde está Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso no es casual que más que una historia de la filosofía sea un repaso de la teodicea (del griego <em>theós</em>: Dios, y <em>díke</em>, justicia, disputa jurídica). Y en esto están los grandes debates que ocasionó el terremoto que destruyó Lisboa el año de 1755 y provocó que filósofos y teólogos debatieran el porqué la divinidad permitía que se sufrieran estas grandes catástrofes.</p>



<div style="height:20px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/terremoto-de-lisboa-13ago2026.webp"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="921" height="613" data-id="18794" src="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/terremoto-de-lisboa-13ago2026.webp" alt="" class="wp-image-18794" srcset="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/terremoto-de-lisboa-13ago2026.webp 921w, https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/terremoto-de-lisboa-13ago2026-300x200.webp 300w, https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/terremoto-de-lisboa-13ago2026-768x511.webp 768w" sizes="(max-width: 921px) 100vw, 921px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">El terremoto de Lisboa.</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-el-mal-neiman-13ago2026.webp"><img decoding="async" width="1024" height="768" data-id="18795" src="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-el-mal-neiman-13ago2026.webp" alt="" class="wp-image-18795" srcset="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-el-mal-neiman-13ago2026.webp 1024w, https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-el-mal-neiman-13ago2026-300x225.webp 300w, https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-el-mal-neiman-13ago2026-768x576.webp 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">El libro de Neiman.</figcaption></figure>
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<p class="wp-block-paragraph">De ahí la intervención y la fuerte polémica histórica entre Voltaire y Leibniz que sostuvo la existencia del mejor de los mundos posibles, combatido en la obra <em>Cándido o el optimismo</em> escrito por el primero.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando leí <em>El mal en el pensamiento moderno</em> recordé al filósofo Boecio que se planteó así este tipo de problemas: “Si hay Dios, ¿de dónde viene el mal? ¿Y si no hay Dios, de dónde viene el bien?”. En la historia este dilema fue cancelado bajo la fría lógica de filósofos de primera línea. Pero en esencia el tema es el <em>mal</em> y su abordaje desde el punto de vista filosófico, y para los creyentes las dudas que deja el postulado de la existencia de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El debate se decanta hacia discusiones que parecen bizantinas y que se contrastan con terremotos como el de Lisboa, que devastó prácticamente toda la ciudad, en un momento en que Portugal ya era una potencia colonial. Ahora el debate pudiera renacer a raíz de los recientes sismos habidos en estos días en Venezuela y Colombia, y no faltará quién le reproche a Dios porque suceden estas tragedias que causan devastación y dolor humano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para mí esa es la temática central del libro y no una historia de la filosofía con características de “alternativa” a las muchas que se han hecho a lo largo de los años, y no se diga recientemente. De todas maneras, es de reconocerse el gran recorrido que Neiman hace desde momentos bíblicos hasta teorías contemporáneas sobre la justicia, como las realizadas por John Rawls. Sin duda es un libro de valía para el debate filosófico actual, de una escritora y pensadora estadounidense contemporánea.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Millones de seres humanos, sobre todo en el mundo judío, cristiano y musulmán creen en Dios y también le reclaman por hechos que lejos están de inscribirse en aras de una benevolencia infinita, como la que le asignan, sobre todo, teólogos de segunda línea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cómo es posible que haya habido Holocausto y campos de exterminio durante el nazismo. ¿Dónde estaba Dios? O es, como dice la autora, “que la muerte y la vida estén empeñadas en una guerra irreconciliable”, para luego consignar una frase que me pareció estupenda: “Ninguna vida alcanza para que se realice el potencial que contiene”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una de las conclusiones de la obra, pero sí causa escalofrío otra frase: “Si Sade estuviera diciendo aquí la verdad, podría casi pasar por Kant”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vayan estas notas para interesar a los lectores en un tema que nunca dejará de ser importante y que rebasa con mucho la disputa de si Dios existe o no, a la hora de que se reclaman los grandes desastres humanos y que estos debieran tomar en sus manos para resolverlos o simplemente comprenderlos.</p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph">_______________</p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph">NEIMAN, Susan. <em>El mal en el pensamiento moderno. Una historia alternativa de la filosofía</em>. Ed. Debate. Traducción de Felipe Garrido. Primera edición, México, 2026.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Cien años de Fidel Castro</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/cien-anos-de-fidel-castro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 12 Aug 2026 16:57:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://jaimegarciachavez.mx/?p=18782</guid>

					<description><![CDATA[“No hay delirio de persecución allí donde la persecución es un delirio” —Guillermo Cabrera Infante, escritor cubano muerto en el exilio Pasarán los años y Fidel Castro, fallecido hace una década, continuará en las diversas agendas de la interpretación política, pero sobre todo histórica. El 13 de agosto de 1926 nació en Birán, provincia de Oriente, Cuba, de ascendencia gallega. Hoy, en tiempos adversos, su centenario se recuerda centralmente en aquella isla del Caribe. Para interpretar una personalidad tan compleja para la historia, uno se puede adherir a una concepción heroica al estilo de Thomas Carlyle, o a aquella otra de raíz marxista que concibe los procesos en una vertiente del histórico natural en el que la subjetividad de los hombres y mujeres juega un rol más condicionado y secundario. No niego que la variedad de los enfoques históricos y de la filosofía, cuando la toma como reflexión, es mucho más amplia, y que cada quien puede escoger las herramientas teóricas que estén a su alcance, o simplemente que sean de su preferencia.&#160; Los cien años de Fidel (nadie escoge cumplirlos) se dan en un momento de profunda crisis del régimen cubano que arrancó en enero de 1959, con la derrota del dictador Fulgencio Batista y el triunfo del movimiento del 26 de Julio, precedido por dos hechos de significación, como el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y el desembarco del Granma en costas de la isla que, a la postre y con las armas, liquidó toda una era de colonialismo e intervencionismo norteamericano, para instaurar, finalmente, un modelo soviético de ejercicio del poder que llega hasta nuestros días en la era Trump, cargada, además, de los sentimientos de venganza que seguramente animan a su secretario de Estado, Marco Rubio, de sangre cubana. La personalidad de Fidel se pierde cuando la disputa sobre su papel pretende reducirlo a un héroe, un gigante impoluto, autor de la historia. J. J. Armas Marcelo en su novela Réquiem habanero por Fidel, que me regaló Leonel Coco Reyes, dice que “hay que tener una pasta especial para esa dignidad y ese destino (ser revolucionario), hay que estar tocado, como dicen los cristianos, por la gracia”. Algo de esto hay en la inicial formación jesuítica de Fidel Castro que no hay que perder de vista, y quizás a partir de la cual se le ha elevado a una heroicidad que no permite tener un juicio justo sobre su liderazgo. Y cuando digo “justo” es con la mayor validez y rigor de la ciencia histórica. Entonces encontraremos, indefectiblemente, claroscuros. El primero es que el movimiento 26 de Julio encontró una Cuba con un almacén de agravios y de experiencias de resistencia histórica. No es que haya llegado Fidel y todo por ensalmo haya cambiado. Eso sólo sirve para la construcción de un mito. Habrá que ver, por ejemplo, porqué no tuvo la Revolución cubana una deriva hacia la construcción de un sistema democrático, que antes de 1959 se refrendaba, por ejemplo, ante un mausoleo como el de Lincoln. ¿Es que las revoluciones del siglo XX y de orientación socialista estuvieron condenadas a que sus líderes se hicieran con el poder y sólo se separarían del mismo con la muerte, como sucedió con Lenin, Stalin, Mao, Ho Chi Minh, y el propio Fidel Castro, para no referirnos a piezas adefésicas como Hugo Chávez? ¿Socialismo y democracia están condenados al divorcio perpetuo? ¿No hubo, en más de 50 años, la posibilidad de construir un liderazgo superior al del actual Díaz Canel? La economía es otro de los dolorosos aspectos de la historia cubana, y claro está que en esto pesa, y pesa mucho, el bloqueo estadounidense; pero esto no lo explica todo, por más difícil que le resulte a algunos asimilarlo. Contra el colonialismo, la Revolución cubana fue solidaria, apoyando militarmente; pero el internacionalismo de apellido “proletario” falló cuando Castro apoyó la intervención del Pacto de Varsovia contra la Checoslovaquia que intentó que vientos democráticos llegaran al importante país centroeuropeo. La caída del Muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética, trajo malos tiempos para Cuba, como es natural comprenderlo, y la economía sufrió un grave percance.&#160; La instauración del partido único, la unicidad de un solo periódico para toda Cuba, hablan de ese divorcio con la pluralidad y la democracia, injustificable desde el punto de vista que se quiera.&#160; A Fidel habrá que verlo a plenitud. No valen ni la apología acrítica ni la denostación sistemática. Por encima de ambas está la comprensión y la obtención de las lecciones que deja toda una época en la que se apostó por una coexistencia pacífica en medio de una Guerra Fría que canceló para América la vía democrática que encabezó Salvador Allende en Chile en favor de grandes avenidas no violentas para la conquista del poder y la apología de la violencia sin más.&#160; Quién puede avalar ahora aquella frase de el Che Guevara, el llamado “comandante heroico”, cuando dijo en un mensaje dirigido en 1967 a la Conferencia Tricontinental, “Crear dos, tres… muchos Viet-Nam, es la consigna”, citando además a Jose Martí: “Es la hora de los hornos / y no se ha de ver más que la luz”. Estas deshilvanadas reflexiones se han removido en mi mente desde 1965, cuando se produjo el asalto al Cuartel de Madera en Chihuahua, y a ello contribuyó una temprana lectura de Fritz Pappenheim, en un texto que dice: “El nuestro no es el primer periodo que presencia la tragedia en las vidas de grandes dirigentes y estadistas. Hace más de cien años, Hegel describió el destino de quienes, elegidos por la historia como ejecutores de su voluntad, cumplieron la tarea para la cual habían sido destinados: ‘Alcanzado el fin, semejan cáscaras vacías, que caen al suelo. Quizás les ha resultado amargo el llevar a cabo su fin, y en el momento en que lo han conseguido, o han muerto jóvenes, como Alejandro, o bien han sido asesinados como César, o deportados, como Napoleón’. Hegel subrayó el infortunio del dirigente político después de haber cumplido su misión. Hoy estamos enterados de que aun en los días en el que el dirigente se encuentra todavía en medio de sus luchas, sufre el destino infeliz del hombre enajenado”. Fidel ni murió joven, ni fue asesinado, y mucho menos deportado. Por eso, la valoración que sobre él se haga exige rigor. Ni apología ni denostación únicamente.&#160;]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph"><em>“No hay delirio de persecución allí donde la persecución es un delirio”</em> —Guillermo Cabrera Infante, escritor cubano muerto en el exilio</p>
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<div style="height:21px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph">Pasarán los años y Fidel Castro, fallecido hace una década, continuará en las diversas agendas de la interpretación política, pero sobre todo histórica. El 13 de agosto de 1926 nació en Birán, provincia de Oriente, Cuba, de ascendencia gallega. Hoy, en tiempos adversos, su centenario se recuerda centralmente en aquella isla del Caribe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para interpretar una personalidad tan compleja para la historia, uno se puede adherir a una concepción heroica al estilo de Thomas Carlyle, o a aquella otra de raíz marxista que concibe los procesos en una vertiente del <em>histórico natural</em> en el que la subjetividad de los hombres y mujeres juega un rol más condicionado y secundario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No niego que la variedad de los enfoques históricos y de la filosofía, cuando la toma como reflexión, es mucho más amplia, y que cada quien puede escoger las herramientas teóricas que estén a su alcance, o simplemente que sean de su preferencia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cien años de Fidel (nadie escoge cumplirlos) se dan en un momento de profunda crisis del régimen cubano que arrancó en enero de 1959, con la derrota del dictador Fulgencio Batista y el triunfo del movimiento del 26 de Julio, precedido por dos hechos de significación, como el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y el desembarco del Granma en costas de la isla que, a la postre y con las armas, liquidó toda una era de colonialismo e intervencionismo norteamericano, para instaurar, finalmente, un modelo soviético de ejercicio del poder que llega hasta nuestros días en la era Trump, cargada, además, de los sentimientos de venganza que seguramente animan a su secretario de Estado, Marco Rubio, de sangre cubana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La personalidad de Fidel se pierde cuando la disputa sobre su papel pretende reducirlo a un héroe, un gigante impoluto, autor de la historia. J. J. Armas Marcelo en su novela <em>Réquiem habanero por Fidel</em>, que me regaló Leonel <em>Coco Reyes, </em>dice que “hay que tener una pasta especial para esa dignidad y ese destino (ser revolucionario), hay que estar tocado, como dicen los cristianos, por la gracia”. Algo de esto hay en la inicial formación jesuítica de Fidel Castro que no hay que perder de vista, y quizás a partir de la cual se le ha elevado a una heroicidad que no permite tener un juicio justo sobre su liderazgo. Y cuando digo “justo” es con la mayor validez y rigor de la ciencia histórica. Entonces encontraremos, indefectiblemente, claroscuros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primero es que el movimiento 26 de Julio encontró una Cuba con un almacén de agravios y de experiencias de resistencia histórica. No es que haya llegado Fidel y todo por ensalmo haya cambiado. Eso sólo sirve para la construcción de un mito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habrá que ver, por ejemplo, porqué no tuvo la Revolución cubana una deriva hacia la construcción de un sistema democrático, que antes de 1959 se refrendaba, por ejemplo, ante un mausoleo como el de Lincoln. ¿Es que las revoluciones del siglo XX y de orientación socialista estuvieron condenadas a que sus líderes se hicieran con el poder y sólo se separarían del mismo con la muerte, como sucedió con Lenin, Stalin, Mao, Ho Chi Minh, y el propio Fidel Castro, para no referirnos a piezas adefésicas como Hugo Chávez? ¿Socialismo y democracia están condenados al divorcio perpetuo? ¿No hubo, en más de 50 años, la posibilidad de construir un liderazgo superior al del actual Díaz Canel?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La economía es otro de los dolorosos aspectos de la historia cubana, y claro está que en esto pesa, y pesa mucho, el bloqueo estadounidense; pero esto no lo explica todo, por más difícil que le resulte a algunos asimilarlo. Contra el colonialismo, la Revolución cubana fue solidaria, apoyando militarmente; pero el internacionalismo de apellido “proletario” falló cuando Castro apoyó la intervención del Pacto de Varsovia contra la Checoslovaquia que intentó que vientos democráticos llegaran al importante país centroeuropeo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La caída del Muro de Berlín, la desaparición de la Unión Soviética, trajo malos tiempos para Cuba, como es natural comprenderlo, y la economía sufrió un grave percance.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La instauración del partido único, la unicidad de un solo periódico para toda Cuba, hablan de ese divorcio con la pluralidad y la democracia, injustificable desde el punto de vista que se quiera.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Fidel habrá que verlo a plenitud. No valen ni la apología acrítica ni la denostación sistemática. Por encima de ambas está la comprensión y la obtención de las lecciones que deja toda una época en la que se apostó por una coexistencia pacífica en medio de una Guerra Fría que canceló para América la vía democrática que encabezó Salvador Allende en Chile en favor de grandes avenidas no violentas para la conquista del poder y la apología de la violencia sin más.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quién puede avalar ahora aquella frase de el <em>Che</em> Guevara, el llamado “comandante heroico”, cuando dijo en un mensaje dirigido en 1967 a la Conferencia Tricontinental, “Crear dos, tres… muchos Viet-Nam, es la consigna”, citando además a Jose Martí: “Es la hora de los hornos / y no se ha de ver más que la luz”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas deshilvanadas reflexiones se han removido en mi mente desde 1965, cuando se produjo el asalto al Cuartel de Madera en Chihuahua, y a ello contribuyó una temprana lectura de Fritz Pappenheim, en un texto que dice: “El nuestro no es el primer periodo que presencia la tragedia en las vidas de grandes dirigentes y estadistas. Hace más de cien años, Hegel describió el destino de quienes, elegidos por la historia como ejecutores de su voluntad, cumplieron la tarea para la cual habían sido destinados: ‘Alcanzado el fin, semejan cáscaras vacías, que caen al suelo. Quizás les ha resultado amargo el llevar a cabo su fin, y en el momento en que lo han conseguido, o han muerto jóvenes, como Alejandro, o bien han sido asesinados como César, o deportados, como Napoleón’. Hegel subrayó el infortunio del dirigente político después de haber cumplido su misión. Hoy estamos enterados de que aun en los días en el que el dirigente se encuentra todavía en medio de sus luchas, sufre el destino infeliz del hombre enajenado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fidel ni murió joven, ni fue asesinado, y mucho menos deportado. Por eso, la valoración que sobre él se haga exige rigor. Ni apología ni denostación únicamente.&nbsp;</p>
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		<title>Sheinbaum y las audiencias: quiere que impere sólo su voz</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/sheinbaum-y-las-audiencias-quiere-que-impere-solo-su-voz/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Aug 2026 17:51:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[En esta coyuntura la presidenta Claudia Sheinbaum puso en el centro de la discusión los nuevos lineamientos sobre los derechos de las audiencias. Resulta en vano pretender rebatir la línea y argumentación del oficialismo porque no estaríamos en presencia de un diálogo que conduciría a acuerdos fundamentales; por el contrario, se advierte que la Presidencia de la república ha trazado su línea y va a tratar de imponerla a rajatabla. En ese sentido, de nada valdría hablar de la trayectoria del pensamiento liberal mexicano en esta materia, tan mencionada de los dientes para afuera por la Cuatroté, pero en realidad desmentida a cada paso.&#160; Hablan más los hechos que los supuestos fines loables que tienen tales lineamientos, amparados en el incongruente discurso del poder. El problema de fondo es la degradación de la palabra a que hemos llegado.&#160; Lejos estamos de mantener un ambiente de diálogo y discrepancia dentro de los parámetros tolerables. Y la razón o causa de esto es cómo el discurso oficial está absolutamente cargado de adjetivos discriminatorios, de denostaciones, de amenazas, de lamentables ejecuciones de periodistas, de tal manera que lo que se puede afirmar es que el ambiente de rijosidad lo ha puesto el gobierno y todas sus ramificaciones. Tanto López Obrador como Claudia Sheinbaum tienen un artificioso discurso en esta materia. De una parte ellos no han descartado ningún adjetivo peyorativo, por fuerte que sea, para cuestionar a periodistas y a críticos, sino que de manera cínica han equiparado la responsabilidad de quien está al frente del Estado, con los particulares que están en los medios, ya como trabajadores de la comunicación o empresarios de los mismos.&#160; En realidad son dos esferas distintas: el Estado y sus gobernantes saben perfectamente que tienen límites y se empeñan en colocarse en un mismo plano con sus críticos cuando son inconmensurablemente diferentes. La tradición liberal, válida en esto, traza límites en materia de vida privada, moral y orden público, derechos de terceros o que provoque algún delito. Esto, sin considerar la importancia de la prohibición de la censura en todos sus aspectos. El gran problema de los medios de comunicación en México es su encadenamiento servil a las finanzas del Estado. Muchos periódicos y medios no tendrían sustentabilidad financiera sino medraran del arca pública, y ese tema candente ni siquiera se roza en los lineamentos.&#160; El lenguaje del Estado es el que está dañando al país, sembrando una rijosidad estéril y alterando la paz pública en la dirección de la confrontación cívica, como sucedió en los procesos de fascistización, con dolorosos resultados en varias partes del mundo, particularmente en la Europa anterior a la Segunda Guerra Mundial. En el fondo, y por considerar que en el gobierno actual de la república hay muchos que algún tiempo se asumieron como marxistas, el problema es una censura de tal magnitud que en el futuro nada más la voz del Estado sea la que se escuche.&#160; Antes, a esas gentes de izquierda hoy empoderadas, se les escuchaba recitar a Marx: “El gobierno, aquí, sólo escucha su propia voz, sabe que no oye más que lo que él mismo dice, se deja llevar del engaño de que está escuchando la voz del pueblo y exige también que el pueblo se deje engañar por este fraude”.&#160; Acaso no es esto lo que estamos viendo en todo el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR) que controla, entre otros a Canal Once del IPN, 22 de la UNAM, MX Plus, Canal 14, TV Migrante, elevados hoy al nivel de “medios alternativos” con conductores hasta ahora conocidos pero que recitan constantemente la narrativa oficial. No hay de otra que defender lo mejor de la propuesta democrática que ha habido en el país: el liberalismo y su propuesta constitucional. Estamos ante una batalla que seguramente se verá coronada por el triunfo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En esta coyuntura la presidenta Claudia Sheinbaum puso en el centro de la discusión los nuevos lineamientos sobre los derechos de las audiencias. Resulta en vano pretender rebatir la línea y argumentación del oficialismo porque no estaríamos en presencia de un diálogo que conduciría a acuerdos fundamentales; por el contrario, se advierte que la Presidencia de la república ha trazado su línea y va a tratar de imponerla a rajatabla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese sentido, de nada valdría hablar de la trayectoria del pensamiento liberal mexicano en esta materia, tan mencionada de los dientes para afuera por la Cuatroté, pero en realidad desmentida a cada paso.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hablan más los hechos que los supuestos fines loables que tienen tales lineamientos, amparados en el incongruente discurso del poder. El problema de fondo es la degradación de la palabra a que hemos llegado.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lejos estamos de mantener un ambiente de diálogo y discrepancia dentro de los parámetros tolerables. Y la razón o causa de esto es cómo el discurso oficial está absolutamente cargado de adjetivos discriminatorios, de denostaciones, de amenazas, de lamentables ejecuciones de periodistas, de tal manera que lo que se puede afirmar es que el ambiente de rijosidad lo ha puesto el gobierno y todas sus ramificaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto López Obrador como Claudia Sheinbaum tienen un artificioso discurso en esta materia. De una parte ellos no han descartado ningún adjetivo peyorativo, por fuerte que sea, para cuestionar a periodistas y a críticos, sino que de manera cínica han equiparado la responsabilidad de quien está al frente del Estado, con los particulares que están en los medios, ya como trabajadores de la comunicación o empresarios de los mismos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad son dos esferas distintas: el Estado y sus gobernantes saben perfectamente que tienen límites y se empeñan en colocarse en un mismo plano con sus críticos cuando son inconmensurablemente diferentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tradición liberal, válida en esto, traza límites en materia de vida privada, moral y orden público, derechos de terceros o que provoque algún delito. Esto, sin considerar la importancia de la prohibición de la censura en todos sus aspectos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El gran problema de los medios de comunicación en México es su encadenamiento servil a las finanzas del Estado. Muchos periódicos y medios no tendrían sustentabilidad financiera sino medraran del arca pública, y ese tema candente ni siquiera se roza en los lineamentos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El lenguaje del Estado es el que está dañando al país, sembrando una rijosidad estéril y alterando la paz pública en la dirección de la confrontación cívica, como sucedió en los procesos de fascistización, con dolorosos resultados en varias partes del mundo, particularmente en la Europa anterior a la Segunda Guerra Mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el fondo, y por considerar que en el gobierno actual de la república hay muchos que algún tiempo se asumieron como marxistas, el problema es una censura de tal magnitud que en el futuro nada más la voz del Estado sea la que se escuche.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes, a esas gentes de izquierda hoy empoderadas, se les escuchaba recitar a Marx: “El gobierno, aquí, sólo escucha su propia voz, sabe que no oye más que lo que él mismo dice, se deja llevar del engaño de que está escuchando la voz del pueblo y exige también que el pueblo se deje engañar por este fraude”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acaso no es esto lo que estamos viendo en todo el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR) que controla, entre otros a Canal Once del IPN, 22 de la UNAM, MX Plus, Canal 14, TV Migrante, elevados hoy al nivel de “medios alternativos” con conductores hasta ahora conocidos pero que recitan constantemente la narrativa oficial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay de otra que defender lo mejor de la propuesta democrática que ha habido en el país: el liberalismo y su propuesta constitucional. Estamos ante una batalla que seguramente se verá coronada por el triunfo.</p>
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		<title>Jáuregui, De la Peña, Juan Ramón Flores: tres tristes tigres</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/jauregui-de-la-pena-juan-ramon-flores-tres-tristes-tigres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2026 16:44:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Estamos de regreso después de descansar haciendo adobes. Esto explica que probablemente en esta entrega mezcle tres personajes de nuestra ciudad que debieran cocinarse por separado. El primero es el exfiscal del estado, César Jáuregui Moreno, quien se empeña, como Hércules en alguno de sus trabajos, en convertirse en candidato del PAN a la importante alcaldía de Chihuahua, puesto del poder que ha sido antesala de algunos gobernadores de la entidad. Tres cosas se mencionan en este comentario. La ausencia de liderazgo de la gobernadora María Eugenia Campos para modular lo que ella misma llamó “la galopada” y que ahora, desbocada, la han atropellado. Estamos en presencia de un circo en el que hasta el más pequeño cree que se agigantó. En segundo lugar, la paradójica necesidad que tiene el PAN de entregar esa candidatura a Santiago De la Peña Grajeda, priista de origen –y probablemente de destino– la plaza fuerte del partido blanquiazul. Esto ha causado resquemores y crisis entre la militancia panista de larga data. Tanto tiempo para conquistar el poder que hoy detentan, para irlo a entregar prácticamente de manera incondicional, marcando una ruta en la lucha por el poder que a la postre aniquilará a Acción Nacional, ya de por sí en severa crisis de identidad. Ahí ya no están ni los Gómez Morín ni los González Luna, mucho menos la encendida retórica de Guillermo Prieto Luján, que hoy tendría agruras al ver su casa convertida en conocida librería de usufructo del morenista Javier Corral, que hace algunos años, en una de las salas principales, colgó sendos retratos: uno de Prieto Luján y el otro de Enrique Terrazas Torres, el potentado que financiaba al PAN. La contradicción Jáuregui-De la Peña es muy semejante a la que encaró Jean Bodin en su libro Los seis libros de la República, un clásico casi medieval de la política, cuando dijo: “No es la villa, ni las personas, las que hacen la ciudad, sino la unión de un pueblo bajo un poder soberano, aunque sólo haya tres familias (…). Por tanto, tres solas familias constituyen una república tan perfecta como si hubiera seis millones de personas, a condición de que uno de los jefes de familia tenga poder soberano sobre los otros dos, o los dos juntos sobre el tercero, o los tres en nombre colectivo sobre cada uno de ellos en particular”. Los personajes están muy lejos de reencarnar en los políticos locales señalados, pero sobre todo adolecen, por ser ahora del mismo partido, de un poder soberano ausente que es, precisamente, el de la gobernadora Maru Campos. Cuando no se está, obviamente que no se hace política. Y eso permite que emerjan buitres muy conocidos que seguramente están viendo carroña por todos lados. Sería el caso de la aparición de Juan Ramón Flores Gutiérrez, excensor durante la tiranía de César Duarte, posteriormente protegido por el gobierno de López Obrador para ocupar el puesto de jefe de oficina del exembajador de México en Washington, Esteban Moctezuma, un diplomático que fue, aparte de pieza decorativa para el país, un zedillista tan notable que ocupó, además, la Secretaría de Gobernación en tiempos del PRI. Quepa como digresión esta pregunta: ¿Qué le dio Zedillo a AMLO para encumbrar a sus hombres? Jáuregui busca la candidatura para cubrirse de impunidad por la responsabilidad que tiene por los hechos de El Pinal en el municipio de Morelos, y con él se corre el riesgo de que a media campaña le ajusten las cuentas, poniendo en un brete a su propio partido. Como animal político debe entender que a veces hasta al más ducho se le queman los libros. Por su parte De la Peña iría al rescate de algo que les perteneció y en buena medida producto del azar. De Juan Ramón Flores, ni hablar. Amigo de ambos, no dudará en entregarles su “agenda ciudadana” ahora que se quitó las vestiduras de Duarte para convertirse en adalid de la ciudadanía, cuando no ha mucho combatió precisamente a esa ciudadanía por defender a su patrón que hoy, entre gobernadores, reposa en el frío Altiplano.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Estamos de regreso después de descansar haciendo adobes. Esto explica que probablemente en esta entrega mezcle tres personajes de nuestra ciudad que debieran cocinarse por separado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primero es el exfiscal del estado, César Jáuregui Moreno, quien se empeña, como Hércules en alguno de sus trabajos, en convertirse en candidato del PAN a la importante alcaldía de Chihuahua, puesto del poder que ha sido antesala de algunos gobernadores de la entidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tres cosas se mencionan en este comentario. La ausencia de liderazgo de la gobernadora María Eugenia Campos para modular lo que ella misma llamó “la galopada” y que ahora, desbocada, la han atropellado. Estamos en presencia de un circo en el que hasta el más pequeño cree que se agigantó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, la paradójica necesidad que tiene el PAN de entregar esa candidatura a Santiago De la Peña Grajeda, priista de origen –y probablemente de destino– la plaza fuerte del partido blanquiazul. Esto ha causado resquemores y crisis entre la militancia panista de larga data. Tanto tiempo para conquistar el poder que hoy detentan, para irlo a entregar prácticamente de manera incondicional, marcando una ruta en la lucha por el poder que a la postre aniquilará a Acción Nacional, ya de por sí en severa crisis de identidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí ya no están ni los Gómez Morín ni los González Luna, mucho menos la encendida retórica de Guillermo Prieto Luján, que hoy tendría agruras al ver su casa convertida en conocida librería de usufructo del morenista Javier Corral, que hace algunos años, en una de las salas principales, colgó sendos retratos: uno de Prieto Luján y el otro de Enrique Terrazas Torres, el potentado que financiaba al PAN.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La contradicción Jáuregui-De la Peña es muy semejante a la que encaró Jean Bodin en su libro<em> Los seis libros de la República</em>, un clásico casi medieval de la política, cuando dijo: “No es la villa, ni las personas, las que hacen la ciudad, sino la unión de un pueblo bajo un poder soberano, aunque sólo haya tres familias (…). Por tanto, tres solas familias constituyen una república tan perfecta como si hubiera seis millones de personas, a condición de que uno de los jefes de familia tenga poder soberano sobre los otros dos, o los dos juntos sobre el tercero, o los tres en nombre colectivo sobre cada uno de ellos en particular”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los personajes están muy lejos de reencarnar en los políticos locales señalados, pero sobre todo adolecen, por ser ahora del mismo partido, de un poder soberano ausente que es, precisamente, el de la gobernadora Maru Campos. Cuando no se está, obviamente que no se hace política. Y eso permite que emerjan buitres muy conocidos que seguramente están viendo carroña por todos lados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sería el caso de la aparición de Juan Ramón Flores Gutiérrez, excensor durante la tiranía de César Duarte, posteriormente protegido por el gobierno de López Obrador para ocupar el puesto de jefe de oficina del exembajador de México en Washington, Esteban Moctezuma, un diplomático que fue, aparte de pieza decorativa para el país, un zedillista tan notable que ocupó, además, la Secretaría de Gobernación en tiempos del PRI. Quepa como digresión esta pregunta: ¿Qué le dio Zedillo a AMLO para encumbrar a sus hombres?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jáuregui busca la candidatura para cubrirse de impunidad por la responsabilidad que tiene por los hechos de El Pinal en el municipio de Morelos, y con él se corre el riesgo de que a media campaña le ajusten las cuentas, poniendo en un brete a su propio partido. Como animal político debe entender que a veces hasta al más ducho se le queman los libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte De la Peña iría al rescate de algo que les perteneció y en buena medida producto del azar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De Juan Ramón Flores, ni hablar. Amigo de ambos, no dudará en entregarles su “agenda ciudadana” ahora que se quitó las vestiduras de Duarte para convertirse en adalid de la ciudadanía, cuando no ha mucho combatió precisamente a esa ciudadanía por defender a su patrón que hoy, entre gobernadores, reposa en el frío Altiplano.</p>
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		<title>Maru Campos: pretextos para no gobernar</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/maru-campos-pretextos-para-no-gobernar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Aug 2026 12:54:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[Nada envilece más al federalismo que convertirlo en burdo argumento para exculpar a los gobernadores por su negligencia, más cuando se trata del lacerante problema de la inseguridad pública que azota a la república entera.&#160; En esta semana que concluye la gobernadora María Eugenia Campos Galván culpa y responsabiliza a la alcaldesa morenista de Guadalupe y Calvo, Ana Laura González Ábrego, de impedir que el estado trabaje e intervenga en materia de seguridad en esa región, proverbialmente estigmatizada por la presencia de grupos delictivos ligados al narcotráfico. Incluso llega a decir Campos Galván que ya no es Ciudad Juárez el foco rojo de la inseguridad, sino que se ha desplazado tan al sur que anda en los límites de Durango.&#160; En la coyuntura, la declaración de la gobernadora juega políticamente a responsabilizar a un gobierno morenista –y por extensión a la federación– de los males que aquejan a la seguridad del estado. Y vaya que no se trata de poca cosa, porque hay trece homicidios dolosos cometidos en ese municipios durante el mes que está concluyendo, que corona la cifra del año con 62 crímenes de esta naturaleza, lo que hace que esa apartada región esté en los índice delincuenciales más negros y altos del país. Por otra parte, los desplazamientos humanos han cobrado dramatismo y gravedad, y esto no es cosa menor. Para entender esto podemos conjeturar que estamos en presencia de alguna de las siguientes variables: en primer lugar, que se trata del juego de ping-pong en el que la gobernadora hace un tiro de saque para golpear al gobierno federal y sus aparatos, desde luego a MORENA, y continuar en la línea de que ella, la gobernadora, es un adalid contra el crimen, casi la Mujer Maravilla, lo que está lejos de ser cierto, menos con su secretario de Seguridad en campaña, Gilberto Loya, que pretende sustituirla en el cargo a sabiendas de que esa meta ni hoy ni nunca la logrará. Esa postura de Maru Campos que estaría marcada por un desplante electorero pro panista Esa es una posibilidad. Hay otra: que simplemente sea una narrativa de fin de administración para conseguir una imagen que permita ir sorteando el día a día hasta que concluya el sexenio, que minuto a minuto se agota. Esto sería una irresponsabilidad grande pero muy usual en este tipo de políticos tradicionales, buenos para darle la vuelta a la nota periodística cotidiana. La más grave es la que paso a narrar: la Constitución general de la república y la local del estado de Chihuahua, le establecen a la gobernadora un régimen de facultades expresas y limitadas que la obligan a no ser omisa en la atención de los problemas de la entidad, y más cuando tienen que ver con la seguridad de las personas, sus bienes, sus derechos, y en general propiedades y posesiones. O sea, la gobernadora estaría violando la Constitución al dejarse limitar por una autoridad municipal. Cuando una gobernadora, como en este caso, dice que una alcaldesa le está obstruyendo el ejercicio de sus facultades en temas sensibles o no, quiere decir que está abdicando del cumplimiento de sus obligaciones. Dónde se ha visto que una simple alcaldía (simple por jerarquía) tenga el poder de detener la acción legítima de un Ejecutivo local y que no pase nada.&#160; Y suponiendo que la presidenta municipal González Ábrego sea tan poderosa y cuente con suficientes factores reales de poder local para impedir la acción del estado, habría que reconocer que llegó el momento de solicitar ante el Congreso, al menos, un par de disposiciones: la desaparición de ese poder municipal por violentar el orden constitucional, en primer lugar; y en segundo, fincarle las responsabilidades penales porque estaría cometiendo delitos tan graves como truncar esa acción del estado, tan importante para la seguridad de todos, de los vecinos de aquella apartada zona, y en general de la entidad. Entonces, cabría preguntarse: con declaraciones como las que hizo la gobernadora, ¿a qué se dedica? Porque sería evidente que no está cumpliendo con lo que le mandata la Constitución por el alto cargo que ocupa.&#160; Así que, señora gobernadora, no se haga la víctima, cumpla con sus responsabilidades y déjese de pretextos, ahora que se asume como la abanderada antinarco que, según se dice, la proyectará nacionalmente. Lo dudo. ___________ Nota: La image que ilustra este texto fue creado con IA.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">Nada envilece más al federalismo que convertirlo en burdo argumento para exculpar a los gobernadores por su negligencia, más cuando se trata del lacerante problema de la inseguridad pública que azota a la república entera.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta semana que concluye la gobernadora María Eugenia Campos Galván culpa y responsabiliza a la alcaldesa morenista de Guadalupe y Calvo, Ana Laura González Ábrego, de impedir que el estado trabaje e intervenga en materia de seguridad en esa región, proverbialmente estigmatizada por la presencia de grupos delictivos ligados al narcotráfico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso llega a decir Campos Galván que ya no es Ciudad Juárez el foco rojo de la inseguridad, sino que se ha desplazado tan al sur que anda en los límites de Durango.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la coyuntura, la declaración de la gobernadora juega políticamente a responsabilizar a un gobierno morenista –y por extensión a la federación– de los males que aquejan a la seguridad del estado. Y vaya que no se trata de poca cosa, porque hay trece homicidios dolosos cometidos en ese municipios durante el mes que está concluyendo, que corona la cifra del año con 62 crímenes de esta naturaleza, lo que hace que esa apartada región esté en los índice delincuenciales más negros y altos del país. Por otra parte, los desplazamientos humanos han cobrado dramatismo y gravedad, y esto no es cosa menor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender esto podemos conjeturar que estamos en presencia de alguna de las siguientes variables: en primer lugar, que se trata del juego de ping-pong en el que la gobernadora hace un tiro de saque para golpear al gobierno federal y sus aparatos, desde luego a MORENA, y continuar en la línea de que ella, la gobernadora, es un adalid contra el crimen, casi la Mujer Maravilla, lo que está lejos de ser cierto, menos con su secretario de Seguridad en campaña, Gilberto Loya, que pretende sustituirla en el cargo a sabiendas de que esa meta ni hoy ni nunca la logrará. Esa postura de Maru Campos que estaría marcada por un desplante electorero pro panista</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una posibilidad. Hay otra: que simplemente sea una narrativa de fin de administración para conseguir una imagen que permita ir sorteando el día a día hasta que concluya el sexenio, que minuto a minuto se agota. Esto sería una irresponsabilidad grande pero muy usual en este tipo de políticos tradicionales, buenos para darle la vuelta a la nota periodística cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La más grave es la que paso a narrar: la Constitución general de la república y la local del estado de Chihuahua, le establecen a la gobernadora un régimen de facultades expresas y limitadas que la obligan a no ser omisa en la atención de los problemas de la entidad, y más cuando tienen que ver con la seguridad de las personas, sus bienes, sus derechos, y en general propiedades y posesiones. O sea, la gobernadora estaría violando la Constitución al dejarse limitar por una autoridad municipal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando una gobernadora, como en este caso, dice que una alcaldesa le está obstruyendo el ejercicio de sus facultades en temas sensibles o no, quiere decir que está abdicando del cumplimiento de sus obligaciones. Dónde se ha visto que una simple alcaldía (simple por jerarquía) tenga el poder de detener la acción legítima de un Ejecutivo local y que no pase nada.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y suponiendo que la presidenta municipal González Ábrego sea tan poderosa y cuente con suficientes factores reales de poder local para impedir la acción del estado, habría que reconocer que llegó el momento de solicitar ante el Congreso, al menos, un par de disposiciones: la desaparición de ese poder municipal por violentar el orden constitucional, en primer lugar; y en segundo, fincarle las responsabilidades penales porque estaría cometiendo delitos tan graves como truncar esa acción del estado, tan importante para la seguridad de todos, de los vecinos de aquella apartada zona, y en general de la entidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, cabría preguntarse: con declaraciones como las que hizo la gobernadora, ¿a qué se dedica? Porque sería evidente que no está cumpliendo con lo que le mandata la Constitución por el alto cargo que ocupa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que, señora gobernadora, no se haga la víctima, cumpla con sus responsabilidades y déjese de pretextos, ahora que se asume como la abanderada antinarco que, según se dice, la proyectará nacionalmente. Lo dudo.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:13px">___________</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:13px">Nota: La image que ilustra este texto fue creado con IA.</p>
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