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	<title>jaimegch &#8211; Jaime García Chávez</title>
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	<title>jaimegch &#8211; Jaime García Chávez</title>
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		<title>Cruz Pérez Cuéllar: soy ProVida, y qué</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/cruz-perez-cuellar-soy-provida-y-que/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Aug 2026 18:51:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[A Cruz Pérez Cuéllar sólo un pronunciamiento le faltó: decir que es panista. Al finalizar la semana pasada declaró ante cien pastores y representantes de otras organizaciones cristianas: “siempre he sido ProVida y ProFamilia”. Y sin tapujos confiesa que está adscrito por esa vía a la ultraderecha política chihuahuense. Es de los que ha venido apoyando que la Constitución local se declare protectora de la vida desde el momento de la concepción, tesis preconizada por la reacción conservadora más recalcitrante que actúa en los países más atrasados del planeta y que ha sido combatida aquí en Chihuahua por el movimiento feminista desde la época de Francisco Barrio. Podríamos decir al respecto que eso por sabido se calla. Que Cruz Pérez Cuéllar tiene esa tesis como su más íntima convicción, no es noticia, porque desde hace varios años es fama pública. Lo que sí mueve a sorpresa es la segunda parte de su declaración, cuando dice: “MORENA nunca me ha condicionado”, lo que habla claramente de que este partido se ubica también en una tolerancia cómplice con ese pensamiento ultraderechista contenido en la primera parte de su discurso ante los dirigentes religiosos. En realidad MORENA, que a ratos es partido, en ocasiones movimiento y a veces es gobierno, constituye un muégano ideológico con una argamasa que lo mismo combina preceptos de la izquierda que de la derecha, aunque privilegia hipócritamente los primeros, no obstante lo cual no pocos pensadores y analistas del país ya no ubican a MORENA dentro de la izquierda política, y es una apreciación justa, a la luz de tantos y tantos pastores que hoy navegan al amparo del lopezobradorismo. No olvidemos los vínculos del morensimo con el farsante y abusador sexual Naasón Joaquín García, el líder del negocio llamado “Luz del Mundo” que está siendo procesado en una prisión norteamericana. Dígalo si no el PES (ahora PAZ) es un partido satélite de MORENA, construido sobre bases evangélicas, refrendadas por López Obrador, quien discretamente se adscribe a esas confesiones, desvirtuando al juarismo que hipócritamente dice profesar. El PAZ es un partido que se dedica a cazar diputaciones y cargos a lo largo y ancho del país. Hasta aquí estamos exponiendo algo que se sabe de mucho tiempo atrás. El problema es que Cruz Pérez Cuéllar, posible candidato a la gubernatura del estado por MORENA, no tan sólo es lo que dice ser, sino que además nunca marcará una frontera clara entre sus convicciones personales –a que todo mundo tiene derecho– de sus responsabilidades públicas que le obligan en un Estado laico. Para él siempre las convicciones que ahora ha difundido son el anuncio de que irá en contra de una agenda feminista de primer orden en materia de salud reproductiva, diversidad sexual, interrupción legal del embarazo, eutanasia, matrimonio igualitario y diversidad familiar. Pienso que eso no lo cambiará su eventual arribo a un cargo en el futuro, porque es de fanáticos hacer públicas esas declaraciones. Lo que me preocupa es la claudicación de muchas feministas que le toleran eso ahora y mucho más en el devenir de su acción política, porque parece que han defeccionado también de un tema nodal en la agenda de las mujeres. Se comprueba que para los candidatos morenistas llegar al poder es lo importante, no para qué se llega, y menos cuando eso compromete a ponerle límites y autocontención a las convicciones personales que sólo los políticos inteligentes practican con apego a una ética de congruencia. Y hablando de ética, eso es algo que no está en el diccionario de Cruz Pérez Cuéllar.]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">A Cruz Pérez Cuéllar sólo un pronunciamiento le faltó: decir que es panista. Al finalizar la semana pasada declaró ante cien pastores y representantes de otras organizaciones cristianas: “siempre he sido ProVida y ProFamilia”. Y sin tapujos confiesa que está adscrito por esa vía a la ultraderecha política chihuahuense.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es de los que ha venido apoyando que la Constitución local se declare protectora de la vida desde el momento de la concepción, tesis preconizada por la reacción conservadora más recalcitrante que actúa en los países más atrasados del planeta y que ha sido combatida aquí en Chihuahua por el movimiento feminista desde la época de Francisco Barrio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podríamos decir al respecto que eso por sabido se calla. Que Cruz Pérez Cuéllar tiene esa tesis como su más íntima convicción, no es noticia, porque desde hace varios años es fama pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí mueve a sorpresa es la segunda parte de su declaración, cuando dice: “MORENA nunca me ha condicionado”, lo que habla claramente de que este partido se ubica también en una tolerancia cómplice con ese pensamiento ultraderechista contenido en la primera parte de su discurso ante los dirigentes religiosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad MORENA, que a ratos es partido, en ocasiones movimiento y a veces es gobierno, constituye un muégano ideológico con una argamasa que lo mismo combina preceptos de la izquierda que de la derecha, aunque privilegia hipócritamente los primeros, no obstante lo cual no pocos pensadores y analistas del país ya no ubican a MORENA dentro de la izquierda política, y es una apreciación justa, a la luz de tantos y tantos pastores que hoy navegan al amparo del lopezobradorismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No olvidemos los vínculos del morensimo con el farsante y abusador sexual Naasón Joaquín García, el líder del negocio llamado “Luz del Mundo” que está siendo procesado en una prisión norteamericana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dígalo si no el PES (ahora PAZ) es un partido satélite de MORENA, construido sobre bases evangélicas, refrendadas por López Obrador, quien discretamente se adscribe a esas confesiones, desvirtuando al juarismo que hipócritamente dice profesar. El PAZ es un partido que se dedica a cazar diputaciones y cargos a lo largo y ancho del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta aquí estamos exponiendo algo que se sabe de mucho tiempo atrás. El problema es que Cruz Pérez Cuéllar, posible candidato a la gubernatura del estado por MORENA, no tan sólo es lo que dice ser, sino que además nunca marcará una frontera clara entre sus convicciones personales –a que todo mundo tiene derecho– de sus responsabilidades públicas que le obligan en un Estado laico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para él siempre las convicciones que ahora ha difundido son el anuncio de que irá en contra de una agenda feminista de primer orden en materia de salud reproductiva, diversidad sexual, interrupción legal del embarazo, eutanasia, matrimonio igualitario y diversidad familiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pienso que eso no lo cambiará su eventual arribo a un cargo en el futuro, porque es de fanáticos hacer públicas esas declaraciones. Lo que me preocupa es la claudicación de muchas feministas que le toleran eso ahora y mucho más en el devenir de su acción política, porque parece que han defeccionado también de un tema nodal en la agenda de las mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se comprueba que para los candidatos morenistas llegar al poder es lo importante, no para qué se llega, y menos cuando eso compromete a ponerle límites y autocontención a las convicciones personales que sólo los políticos inteligentes practican con apego a una ética de congruencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hablando de ética, eso es algo que no está en el diccionario de Cruz Pérez Cuéllar.</p>
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		<title>Las alianzas partidistas se fisuran</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/las-alianzas-partidistas-se-fisuran-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Aug 2026 09:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[Las alianzas partidistas rumbo a las elecciones de 2027 muestran signos de incertidumbre. En los polos se colocan MORENA y PAN, buscando el primero cerrar filas con el PT y el Partido Verde; a su vez, el segundo, haciendo lo propio con relación al PRI, su enemigo eterno, y los restos del perredismo. En otra dimensión juega con independencia de esas organizaciones el nuevo partido Somos México; y MC, que ya ocupa espacios de poder local importantes, como Nuevo León y Jalisco, va solo y por más en Michoacán y probablemente en Sonora con Luis Donaldo Colosio Riojas, que alienta ya en su favor un proyecto presidencial para 2030. MORENA y PAN reportan a este momento grados de dificultad mayores. Por una parte porque el primero, al ser poder, no oculta su pretensión de imponerse a toda costa y le resisten, con afán de mercadeo, dos partidos parasitarios como el que lucra del viejo maoísmo (PT) y el que ha sacado provecho de la lucha ambientalista sin pagarle nada a la ecología (PV).&#160; MORENA tiene contratiempos en Zacatecas, Campeche, Chihuahua, Baja California, y lo que pueda acumularse en las próximas semanas o meses. No las tiene todas consigo y esa debilidad se ha mostrado con la resistencia a avalar, sin más ni más, la defensa de Andy López Beltrán. Pero más que eso, en el caso del PT, siempre han jugado a venderse caro, no por lo que suman, sino por lo que dejan de estorbar la expansión de la hegemonía morenista. El PT en Chihuahua, por ejemplo, se ha vendido al PAN y al PRI sin pudor alguno, y ahora lucra de la marca MORENA. Sin embargo una sola cosa es cierta: en esta entidad votos propios no tiene. El caso del PAN es significativo. El más viejo de los partidos, porque lo es, nació para combatir y encarar al PRI, y lo hizo como una especie de brega de eternidad, simbolizando una resistencia más que simbólica y con explosiones regionales, como las que hubo en Chihuahua en 1956, en 1983 y 1986, hasta que alcanzó su meta de detentar la gubernatura del estado en manos del extinto Francisco Barrio Terrazas.&#160; A la postre, el PAN conquistó la Presidencia de la república en 2000. Lo natural hubiera sido un giro hacia la izquierda como el que se apuntaba con la reforma política de 1976 y la candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.&#160; Empero, por el viraje mundial que marcó el establecimiento del modelo neoliberal, en México PRI y PAN, en los hechos, fueron fundiendo sus identidades, olvidándose de las viejas confrontaciones. Salvo en agendas muy específicas, se empezó a dar una fusión entre ambos partidos que se dejaba sentir en programas de gobierno, en perfiles de candidaturas, en eslabonamientos inequívocos con el gran capital que derivaron en el Pacto con México en la etapa peñanietista y que arrastró al PRD hacia el abismo donde cayó estrepitosamente y quizás para no volverse a levantar. Pero la historia no termina ahí. En diversas regiones del país el viejo panismo opositor, que busca su independencia política y ciudadana, resiste y no desea entregar sin más sus plazas fuertes al PRI vestidas de candidaturas panistas de última hora. No pocos panistas se preguntan de qué sirvió resistir durante décadas frente a un partido como el PRI, en mucho parecido a MORENA, para ahora quedar en manos del viejo adversario.&#160; Hay la sensación de que muy poco valió el esfuerzo de varias generaciones en favor de un genuino proyecto democrático. Es el caso de Chihuahua, precedido por otros, como el chiapaneco, donde el PAN empezó una cohabitación con el PRI para ejercer el poder regionalmente.&#160; A esto he denominado “maruquismo”, una especie de fusión fáctica de ambos partidos, con cargos compartidos de alto nivel y, sobre todo, brindando oxígeno suplementario a un PRI tan abominable como el que representa “Alito” Moreno en la dirección nacional, que dominante se extiende hacia esta parte del norte. Aquí el escándalo político se llama “César Jáuregui Moreno”, o si quiere, “Santiago De la Peña Grajeda”. Ambos quieren ser alcalde de la ciudad de Chihuahua, capital del estado, donde se cocinan a últimas fechas buena parte de los gobernadores de la entidad. De ahí la disputa por el poder entre ambos políticos. El primero con una larga historia en el PAN, donde ha ocupado cargos en la esfera local de mucha relevancia; el segundo, de origen priista, recientemente teñido de azul y goza del apoyo de la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván. Todos los dados están cargados para que De la Peña Grajeda se quede con la candidatura, con la resistencia de Jáuregui Moreno, al que se le puede catalogar ya como un “rebelde” a los designios de quienes alientan una visión de lo que comúnmente se conoce como el “PRIAN”.&#160; Pero hay algo muy importante que no debe perderse de vista: Jáuregui Moreno aduce en su favor su larga militancia y levanta simpatías entre la base panista local por apelar a mecanismos democráticos para la designación de candidaturas; sin embargo oculta que es carne viva de ese prianismo, como lo demuestra su complicidad con César Duarte durante la tiranía de este en el sexenio 2010-2016, que se dio de la mano con la actual gobernadora. Es un político, frágil, que se perdió en el camino y optó por la corrupción. Se derrumbó en un barranco de la sierra de Chihuahua. Ahora mueve las cenizas del viejo panismo porque sabe que ahí hubo fuego. No se da cuenta que miles de ojos lo estuvieron viendo, palpando su evolución y que ya no es apuesta para el sector oligárquico de Chihuahua, y eso en el PAN cuenta, y cuenta mucho. Si el PAN de Chihuahua quiere jugar a la contención de MORENA en el norte del país, tiene aquí una fisura que se puede ir agrandando con el paso de los próximos meses. A ello contribuye que carece de liderazgos firmes y arraigados, difícil de solventar en la figura de Maru Campos, que a estas alturas, designado candidato Marco Bonilla, empieza ineluctablemente la cuenta regresiva de su gris mandato. __________ Nota: La imagen que acompaña este artículo fue creado con IA.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Las alianzas partidistas rumbo a las elecciones de 2027 muestran signos de incertidumbre. En los polos se colocan MORENA y PAN, buscando el primero cerrar filas con el PT y el Partido Verde; a su vez, el segundo, haciendo lo propio con relación al PRI, su enemigo eterno, y los restos del perredismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otra dimensión juega con independencia de esas organizaciones el nuevo partido Somos México; y MC, que ya ocupa espacios de poder local importantes, como Nuevo León y Jalisco, va solo y por más en Michoacán y probablemente en Sonora con Luis Donaldo Colosio Riojas, que alienta ya en su favor un proyecto presidencial para 2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph">MORENA y PAN reportan a este momento grados de dificultad mayores. Por una parte porque el primero, al ser poder, no oculta su pretensión de imponerse a toda costa y le resisten, con afán de mercadeo, dos partidos parasitarios como el que lucra del viejo maoísmo (PT) y el que ha sacado provecho de la lucha ambientalista sin pagarle nada a la ecología (PV).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">MORENA tiene contratiempos en Zacatecas, Campeche, Chihuahua, Baja California, y lo que pueda acumularse en las próximas semanas o meses. No las tiene todas consigo y esa debilidad se ha mostrado con la resistencia a avalar, sin más ni más, la defensa de Andy López Beltrán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero más que eso, en el caso del PT, siempre han jugado a venderse caro, no por lo que suman, sino por lo que dejan de estorbar la expansión de la hegemonía morenista. El PT en Chihuahua, por ejemplo, se ha vendido al PAN y al PRI sin pudor alguno, y ahora lucra de la marca MORENA. Sin embargo una sola cosa es cierta: en esta entidad votos propios no tiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso del PAN es significativo. El más viejo de los partidos, porque lo es, nació para combatir y encarar al PRI, y lo hizo como una especie de brega de eternidad, simbolizando una resistencia más que simbólica y con explosiones regionales, como las que hubo en Chihuahua en 1956, en 1983 y 1986, hasta que alcanzó su meta de detentar la gubernatura del estado en manos del extinto Francisco Barrio Terrazas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la postre, el PAN conquistó la Presidencia de la república en 2000. Lo natural hubiera sido un giro hacia la izquierda como el que se apuntaba con la reforma política de 1976 y la candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empero, por el viraje mundial que marcó el establecimiento del modelo neoliberal, en México PRI y PAN, en los hechos, fueron fundiendo sus identidades, olvidándose de las viejas confrontaciones. Salvo en agendas muy específicas, se empezó a dar una fusión entre ambos partidos que se dejaba sentir en programas de gobierno, en perfiles de candidaturas, en eslabonamientos inequívocos con el gran capital que derivaron en el Pacto con México en la etapa peñanietista y que arrastró al PRD hacia el abismo donde cayó estrepitosamente y quizás para no volverse a levantar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la historia no termina ahí. En diversas regiones del país el viejo panismo opositor, que busca su independencia política y ciudadana, resiste y no desea entregar sin más sus plazas fuertes al PRI vestidas de candidaturas panistas de última hora. No pocos panistas se preguntan de qué sirvió resistir durante décadas frente a un partido como el PRI, en mucho parecido a MORENA, para ahora quedar en manos del viejo adversario.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay la sensación de que muy poco valió el esfuerzo de varias generaciones en favor de un genuino proyecto democrático. Es el caso de Chihuahua, precedido por otros, como el chiapaneco, donde el PAN empezó una cohabitación con el PRI para ejercer el poder regionalmente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto he denominado “maruquismo”, una especie de fusión fáctica de ambos partidos, con cargos compartidos de alto nivel y, sobre todo, brindando oxígeno suplementario a un PRI tan abominable como el que representa “Alito” Moreno en la dirección nacional, que dominante se extiende hacia esta parte del norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí el escándalo político se llama “César Jáuregui Moreno”, o si quiere, “Santiago De la Peña Grajeda”. Ambos quieren ser alcalde de la ciudad de Chihuahua, capital del estado, donde se cocinan a últimas fechas buena parte de los gobernadores de la entidad. De ahí la disputa por el poder entre ambos políticos. El primero con una larga historia en el PAN, donde ha ocupado cargos en la esfera local de mucha relevancia; el segundo, de origen priista, recientemente teñido de azul y goza del apoyo de la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos los dados están cargados para que De la Peña Grajeda se quede con la candidatura, con la resistencia de Jáuregui Moreno, al que se le puede catalogar ya como un “rebelde” a los designios de quienes alientan una visión de lo que comúnmente se conoce como el “PRIAN”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay algo muy importante que no debe perderse de vista: Jáuregui Moreno aduce en su favor su larga militancia y levanta simpatías entre la base panista local por apelar a mecanismos democráticos para la designación de candidaturas; sin embargo oculta que es carne viva de ese prianismo, como lo demuestra su complicidad con César Duarte durante la tiranía de este en el sexenio 2010-2016, que se dio de la mano con la actual gobernadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un político, frágil, que se perdió en el camino y optó por la corrupción. Se derrumbó en un barranco de la sierra de Chihuahua. Ahora mueve las cenizas del viejo panismo porque sabe que ahí hubo fuego. No se da cuenta que miles de ojos lo estuvieron viendo, palpando su evolución y que ya no es apuesta para el sector oligárquico de Chihuahua, y eso en el PAN cuenta, y cuenta mucho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el PAN de Chihuahua quiere jugar a la contención de MORENA en el norte del país, tiene aquí una fisura que se puede ir agrandando con el paso de los próximos meses. A ello contribuye que carece de liderazgos firmes y arraigados, difícil de solventar en la figura de Maru Campos, que a estas alturas, designado candidato Marco Bonilla, empieza ineluctablemente la cuenta regresiva de su gris mandato.</p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph">__________</p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph">Nota: La imagen que acompaña este artículo fue creado con IA.</p>
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		<title>Kelsen o káiser</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/kelsen-o-kaiser/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 21 Aug 2026 15:55:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[De los muchos vericuetos que tuvo el conflicto laboral de Aceros de Chihuahua, se produjeron otro tanto de anécdotas memorables que hoy, a propósito del fallecimiento del jurista Ulises Schmill Ordóñez, recupero una de tantas. Los trabajadores habían ganado un pleito judicial ante los tribunales de primera instancia de Chihuahua; lo habíamos refrendado con una resolución emitida en el Supremo Tribunal de Justicia y también en un tribunal colegiado de circuito. Tres de tres. Inconforme la contraparte, pretendió que la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo sometiera a su jurisdicción y resolución definitiva. No era factible, pero era su lucha.&#160; Una comisión de obreros a la que acompañé, solicitó hablar con el ministro Ulises Schmill Ordóñez, del que siempre tuve una buena opinión, pues algo conocía de su trayectoria judicial, académica y como investigador y filósofo del derecho, que años después presidió la Corte.&#160; A los trabajadores les expliqué que ningún juicio, como era el caso y de acuerdo a la Constitución, no podía tener más de tres instancias, las cuales ya se habían cubierto, lo que me daba mucha confianza como asesor de que ganaríamos a la postre. Y abundé en la circunstancia personal del ministro Schmill, explicándoles también, con palabras sencillas, que se trataba de un kelseniano para el cual la aplicación del derecho vigente estaba por encima de todo. Cuando se nos concedió la entrevista el ministro nos trató con mucho respeto y consideración, y volteando a verme dijo que prefería que un trabajador explicara el caso, lo que le daría oportunidad a él de valorar el sentimiento de los mismos y la justicia que reclamaban.&#160; Obviamente acepté, y entonces don Tranquilno Hernández Estellez, obrero de avanzada edad, que se había forjado preparando las ollas con ladrillos refractarios para la fundición del acero, tomó la palabra.&#160; Don Tranquilino, hombre habilidoso y además con facilidad de palabra, soltura y desenfado, inició el diálogo con el ministro. Le dijo: “Usted, que es partidario del káiser sí que nos va a comprender”. Don Ulises, sonriendo, le corrigió: “Kelsen”. Don Tranquilino condescendió pero otra vez erróneamente: “Por eso, káiser”. Salimos de ahí convencidos de que ganaríamos. Tiempo después se desecharon las pretensiones de la contraparte, aunque el drama obrero continuó por más años.&#160; Pero ese día, tras la cita con el ministro, a la hora de la comida les explique a los compañeros trabajadores lo que era káiser y lo que era Kelsen. Enrique Gómez, otro de los obreros me dio la razón: “Y yo que pensé que káiser era nombre de perro”. _________ Nota: La imagen que ilustra esta entrega fue elaborado con IA.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">De los muchos vericuetos que tuvo el conflicto laboral de Aceros de Chihuahua, se produjeron otro tanto de anécdotas memorables que hoy, a propósito del fallecimiento del jurista Ulises Schmill Ordóñez, recupero una de tantas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los trabajadores habían ganado un pleito judicial ante los tribunales de primera instancia de Chihuahua; lo habíamos refrendado con una resolución emitida en el Supremo Tribunal de Justicia y también en un tribunal colegiado de circuito. Tres de tres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Inconforme la contraparte, pretendió que la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo sometiera a su jurisdicción y resolución definitiva. No era factible, pero era su lucha.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una comisión de obreros a la que acompañé, solicitó hablar con el ministro Ulises Schmill Ordóñez, del que siempre tuve una buena opinión, pues algo conocía de su trayectoria judicial, académica y como investigador y filósofo del derecho, que años después presidió la Corte.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A los trabajadores les expliqué que ningún juicio, como era el caso y de acuerdo a la Constitución, no podía tener más de tres instancias, las cuales ya se habían cubierto, lo que me daba mucha confianza como asesor de que ganaríamos a la postre. Y abundé en la circunstancia personal del ministro Schmill, explicándoles también, con palabras sencillas, que se trataba de un kelseniano para el cual la aplicación del derecho vigente estaba por encima de todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se nos concedió la entrevista el ministro nos trató con mucho respeto y consideración, y volteando a verme dijo que prefería que un trabajador explicara el caso, lo que le daría oportunidad a él de valorar el sentimiento de los mismos y la justicia que reclamaban.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obviamente acepté, y entonces don Tranquilno Hernández Estellez, obrero de avanzada edad, que se había forjado preparando las ollas con ladrillos refractarios para la fundición del acero, tomó la palabra.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Don Tranquilino, hombre habilidoso y además con facilidad de palabra, soltura y desenfado, inició el diálogo con el ministro. Le dijo: “Usted, que es partidario del káiser sí que nos va a comprender”. Don Ulises, sonriendo, le corrigió: “Kelsen”. Don Tranquilino condescendió pero otra vez erróneamente: “Por eso, káiser”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Salimos de ahí convencidos de que ganaríamos. Tiempo después se desecharon las pretensiones de la contraparte, aunque el drama obrero continuó por más años.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ese día, tras la cita con el ministro, a la hora de la comida les explique a los compañeros trabajadores lo que era káiser y lo que era Kelsen. Enrique Gómez, otro de los obreros me dio la razón: “Y yo que pensé que káiser era nombre de perro”.</p>



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<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph">_________</p>



<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph">Nota: La imagen que ilustra esta entrega fue elaborado con IA.</p>
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		<title>En el mundo editorial, se va una Era</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/en-el-mundo-editorial-se-va-una-era/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Aug 2026 16:25:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Los años sesenta del siglo pasado marcaron la vida intelectual de México en el ámbito de la industria editorial. Esa década inició bajo el gobierno de Adolfo López Mateos y su secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, que a la postre se convirtió en su sucesor, prohijando un tiempo nublado de autoritarismo, intolerancia y persecución de los intelectuales críticos del país. Entonces no se publicaban listas negras de periodistas como hoy, pero de que se perseguía y castigaba el pensamiento libre, no hay duda: Demetrio Vallejo y Valentín Campa, junto con periodistas como Filomeno Mata y artistas como David Alfaro Siqueiros, estaban recluidos (es decir, acallados) en el “palacio negro» de Lecumberri. Frente a una revolución (hecha gobierno) que se decía eterna, infalible y benefactora de los pobres, la publicación de Los hijos de Sánchez por el Fondo de Cultura Económica, dirigida por Arnaldo Orfila Reynal se convirtió, antropológicamente, en el argumento más sólido para diseccionar las mentiras del régimen priista y demostrar los fracasos de los gobiernos que se ampararon, supuestamente, en la continuidad de la Revolución mexicana. Orfila Reynal fue obligado a renunciar a la dirección del FCE en plena época diazordacista, en 1965. Se adujo incluso su nacionalidad argentina de manera discriminatoria, desentendiéndose del brillante papel que había jugado al frente del Fondo.&#160; Hubo una fuerte reacción de escritores e intelectuales, y el hecho en sí se convirtió en un antecedente premonitorio de lo que vendría el 2 de octubre de 1968, pero sobre todo hubo una respuesta muy significativa que no hay que perder de vista: contra el embate al FCE surgió Siglo XXI Editores, bajo la dirección de Orfila, y ya antes, de manera brillante, había despuntado, en 1960, Ediciones Era, fundada por Vicente Rojo, Neus Espresate, Tomás Espresate, José Azorín, Pilar Alonso y Carlos Fernández del Leal. Lamentablemente esta semana Ediciones Era anunció el cierre de sus operaciones, quedando como un tesoro editorial todo lo que publicó durante 66 años. Cuando una casa editorial de este calibre cierra sus puertas, se convierte en un signo ominoso de los tiempos que estamos viviendo. No desconocemos que toda la industria editorial ha sufrido un enorme viraje por el acoplamiento al avance de las nuevas tecnologías, formas de comercialización y todo lo que se quiera decir al respecto. Pero de que se trata de un signo oscuro del tiempo mexicano que vivimos, no me queda la más mínima duda. Como muchos otros, soy parte de una generación que se formó con los libros sacados a la luz por esta editorial, con publicaciones todas de alta calidad pero diversas en cuanto a los ámbitos de la empresa que la lanzó al mundo cultural de México.&#160; Ahora se han hecho grandes repasos de lo que fue Era, de su hondo significado; no tendría caso abundar en esa línea, y me gustaría compartirles cómo veíamos a Era desde el balcón chihuahuense. Era un faro de brillante luz que nos llevó a leer, por ejemplo, la obra La democracia en México, de Pablo González Casanova, que tanto alentó una nueva visión de la política en México.&#160; O bien, la lectura de las grandes biografías de Trotsky y Stalin que brotaron de la pluma de Isaac Deutscher, cuyas lecturas, para quienes nos asumíamos marxistas y revolucionarios, contribuyeron a desmitificar la Revolución rusa de 1917 y dejar atrás los dictados utilitarios de la literatura que llegaba de Moscú. La sola lectura de textos como esos propiciaron un escepticismo crítico y fecundo, como también lo hicieron obras significativas de autores nacionales como Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Arnaldo Córdova, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo y José Revueltas, entre otros.&#160; En Chihuahua era el tiempo en que su universidad no compraba libros ni los ponía a disposición de maestros y estudiantes, menos si se trataba de textos incómodos al régimen. Paradójicamente, las obras publicadas por Era se vendían en los anaqueles de las tiendas de supermercado Futurama que dirigía don Leopoldo Mares, indiscutiblemente un hombre conservador, pero que echó mano de un librero de apellido Mendoza (no recuerdo su nombre) para fortalecer la ilustración crítica de quien profesaba la buena lectura. Hay recuerdos entrañables. Durante el Movimiento Estudiantil de Chihuahua 1973-1974 tuvimos la solidaridad de una serie de maestros e intelectuales de la Ciudad de México que acompañaron la lucha y nos dieron aliento. Entre ellos figuraba Rolando Cordera, Pablo Pascual y particularmente Adolfo Sánchez Rebolledo, que por aquel entonces trabajaba para la editorial Era y de alguna manera estaba al frente de la tarea de la publicación de Cuadernos Políticos. Esa revista se convirtió en un gran manantial de información y sabiduría para continuar impulsando la lucha de izquierda en los sindicatos, las colonias populares y las escuela superiores. En Cuadernos Políticos hay dos brillantes textos de amigos y compañeros que dan testimonio de lo que se hacía en Chihuahua. La pluma de Víctor Orozco y Rogelio Luna&#160; Jurado produjeron esos textos y están ahí como una gran reserva de los esfuerzos realizados en el estado por una transformación, y eso se lo agradecemos al sello editorial Era, que acaba de anunciar su cierre. Nunca olvidaré (perdón por la nostalgia) al generoso amigo “Fito” Sánchez Rebolledo que cuando lo visitaba en la Imprenta Madero, fundada por Tomás Espresate, me regalaba infinidad de libros que no habían pasado los controles de calidad y que yo traía a Chihuahua para ponerlos en buenas manos. Eran los tiempos en los que la bolsa vacía no nos permitía hacer grandes compras, igual que ahora. Hay tristeza por la desaparición de Era, aunque también es el momento de preguntarnos qué hicimos para impedirlo.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los años sesenta del siglo pasado marcaron la vida intelectual de México en el ámbito de la industria editorial. Esa década inició bajo el gobierno de Adolfo López Mateos y su secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, que a la postre se convirtió en su sucesor, prohijando un tiempo nublado de autoritarismo, intolerancia y persecución de los intelectuales críticos del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces no se publicaban listas negras de periodistas como hoy, pero de que se perseguía y castigaba el pensamiento libre, no hay duda: Demetrio Vallejo y Valentín Campa, junto con periodistas como Filomeno Mata y artistas como David Alfaro Siqueiros, estaban recluidos (es decir, acallados) en el “palacio negro» de Lecumberri.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a una revolución (hecha gobierno) que se decía eterna, infalible y benefactora de los pobres, la publicación de <em>Los hijos de Sánchez </em>por el Fondo de Cultura Económica, dirigida por Arnaldo Orfila Reynal se convirtió, antropológicamente, en el argumento más sólido para diseccionar las mentiras del régimen priista y demostrar los fracasos de los gobiernos que se ampararon, supuestamente, en la continuidad de la Revolución mexicana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Orfila Reynal fue obligado a renunciar a la dirección del FCE en plena época diazordacista, en 1965. Se adujo incluso su nacionalidad argentina de manera discriminatoria, desentendiéndose del brillante papel que había jugado al frente del Fondo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo una fuerte reacción de escritores e intelectuales, y el hecho en sí se convirtió en un antecedente premonitorio de lo que vendría el 2 de octubre de 1968, pero sobre todo hubo una respuesta muy significativa que no hay que perder de vista: contra el embate al FCE surgió Siglo XXI Editores, bajo la dirección de Orfila, y ya antes, de manera brillante, había despuntado, en 1960, Ediciones Era, fundada por Vicente Rojo, Neus Espresate, Tomás Espresate, José Azorín, Pilar Alonso y Carlos Fernández del Leal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente esta semana Ediciones Era anunció el cierre de sus operaciones, quedando como un tesoro editorial todo lo que publicó durante 66 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando una casa editorial de este calibre cierra sus puertas, se convierte en un signo ominoso de los tiempos que estamos viviendo. No desconocemos que toda la industria editorial ha sufrido un enorme viraje por el acoplamiento al avance de las nuevas tecnologías, formas de comercialización y todo lo que se quiera decir al respecto. Pero de que se trata de un signo oscuro del tiempo mexicano que vivimos, no me queda la más mínima duda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como muchos otros, soy parte de una generación que se formó con los libros sacados a la luz por esta editorial, con publicaciones todas de alta calidad pero diversas en cuanto a los ámbitos de la empresa que la lanzó al mundo cultural de México.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora se han hecho grandes repasos de lo que fue Era, de su hondo significado; no tendría caso abundar en esa línea, y me gustaría compartirles cómo veíamos a Era desde el balcón chihuahuense. Era un faro de brillante luz que nos llevó a leer, por ejemplo, la obra <em>La democracia en México</em>, de Pablo González Casanova, que tanto alentó una nueva visión de la política en México.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">O bien, la lectura de las grandes biografías de Trotsky y Stalin que brotaron de la pluma de Isaac Deutscher, cuyas lecturas, para quienes nos asumíamos marxistas y revolucionarios, contribuyeron a desmitificar la Revolución rusa de 1917 y dejar atrás los dictados utilitarios de la literatura que llegaba de Moscú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sola lectura de textos como esos propiciaron un escepticismo crítico y fecundo, como también lo hicieron obras significativas de autores nacionales como Carlos Monsiváis, José Emilio Pacheco, Arnaldo Córdova, Carlos Fuentes, Octavio Paz, Juan Rulfo y José Revueltas, entre otros.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Chihuahua era el tiempo en que su universidad no compraba libros ni los ponía a disposición de maestros y estudiantes, menos si se trataba de textos incómodos al régimen. Paradójicamente, las obras publicadas por Era se vendían en los anaqueles de las tiendas de supermercado Futurama que dirigía don Leopoldo Mares, indiscutiblemente un hombre conservador, pero que echó mano de un librero de apellido Mendoza (no recuerdo su nombre) para fortalecer la ilustración crítica de quien profesaba la buena lectura.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-era1-20ago2026.webp"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" data-id="18818" src="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-era1-20ago2026.webp" alt="" class="wp-image-18818" srcset="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-era1-20ago2026.webp 768w, https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-era1-20ago2026-225x300.webp 225w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Una obra sobre Trotsky.</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-era2-20ago2026.webp"><img decoding="async" width="768" height="1024" data-id="18819" src="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-era2-20ago2026.webp" alt="" class="wp-image-18819" srcset="https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-era2-20ago2026.webp 768w, https://jaimegarciachavez.mx/wp-content/uploads/2026/08/libro-era2-20ago2026-225x300.webp 225w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></a><figcaption class="wp-element-caption">Cuando los vendían en Futurama.</figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hay recuerdos entrañables. Durante el Movimiento Estudiantil de Chihuahua 1973-1974 tuvimos la solidaridad de una serie de maestros e intelectuales de la Ciudad de México que acompañaron la lucha y nos dieron aliento. Entre ellos figuraba Rolando Cordera, Pablo Pascual y particularmente Adolfo Sánchez Rebolledo, que por aquel entonces trabajaba para la editorial Era y de alguna manera estaba al frente de la tarea de la publicación de Cuadernos Políticos. Esa revista se convirtió en un gran manantial de información y sabiduría para continuar impulsando la lucha de izquierda en los sindicatos, las colonias populares y las escuela superiores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Cuadernos Políticos hay dos brillantes textos de amigos y compañeros que dan testimonio de lo que se hacía en Chihuahua. La pluma de Víctor Orozco y Rogelio Luna&nbsp; Jurado produjeron esos textos y están ahí como una gran reserva de los esfuerzos realizados en el estado por una transformación, y eso se lo agradecemos al sello editorial Era, que acaba de anunciar su cierre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca olvidaré (perdón por la nostalgia) al generoso amigo “Fito” Sánchez Rebolledo que cuando lo visitaba en la Imprenta Madero, fundada por Tomás Espresate, me regalaba infinidad de libros que no habían pasado los controles de calidad y que yo traía a Chihuahua para ponerlos en buenas manos. Eran los tiempos en los que la bolsa vacía no nos permitía hacer grandes compras, igual que ahora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay tristeza por la desaparición de Era, aunque también es el momento de preguntarnos qué hicimos para impedirlo.</p>
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		<title>Andy o la diplomacia del miedo</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/andy-o-la-diplomacia-del-miedo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Aug 2026 16:43:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Que la administración de Donald Trump practica la democracia del miedo, está fuera de toda duda, como también que en la escena internacional no siempre tenga el éxito que sus bravuconadas suponen.&#160; Este es un punto de partida ineludible para comprender la actual política de Washington, que desde luego no es la pieza única. Podemos agregar que el actual gobierno de Estados Unidos está en entredicho y la elección de noviembre le puede ser desfavorable; al menos es el deseo de millones de seres humanos por todo el mundo. Esto lo afirmo para deplorar –por decirlo con levedad– el bajo nivel que la política exterior mexicana ha tenido con los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y el actual de Claudia Sheinbaum. Desde el momento que López Obrador sustentó la peregrina idea de que la política exterior se rige por la interior, y que abandonó importantes foros en los que México tenía relevancia, improvisando en el nombramiento de cancilleres, embajadores y cónsules, el nivel de México en el mundo ha decrecido notablemente y está dando un viraje hacia un país poco confiable, y la gravedad de esto, cuando se mida en términos reales, generará un déficit en todos los sentidos para el país. Pero hay un punto que ha evidenciado la miseria de la política exterior mexicana, hoy ocupada en defender a un don nadie como Andy López Beltrán. Que el foro público, a partir de las respuestas nacionales y de las llamadas “mañaneras” le hayan dado centralidad al retiro de su visa, habla de lo bajo que ha caído el gobierno de Claudia Sheinbaum, porque si alguien se está perjudicando con este tema, es precisamente ella y su gobierno, por la representación de jefatura que tiene ante el mundo entero, particularmente con los Estados Unidos, donde está buena parte de nuestras relaciones internacionales. Ya ha corrido demasiada tinta en esta materia. He notado la ausencia de sus implicaciones en política exterior. Aportemos dos o tres hechos fundamentales. La vulnerabilidad de la soberanía siempre estará en los deseos del imperio, ni quién lo dude; pero mientras el Estado mexicano y sus erosionadas instituciones no cumplan la tarea con propia soberanía para poner al país a resguardo del crimen organizado, llámese narcotráfico, impunidad, huachicol fiscal y corrupción, seguiremos dando pábulo para que de ahí se agarren los intereses norteamericanos para jugar con nosotros.&#160; En este sentido, la defensa que hacen de Andy, tanto la presidenta como los gobernadores de MORENA y sus satélites, sirve de complemento para circunstancias como esta: que la diplomacia del miedo se incremente, que se lance el mensaje de que en México hay intocables y que por asuntos muy menores se deje de discutir lo fundamental en relación con la vecina potencia, en abono de defender a un personaje que ni siquiera es funcionario público y cuya notoriedad la alcanzó sólo por el apellido. Que no nos venga la presidenta a decir que “esto es político” porque prácticamente todo lo es. Lo correcto sería que se tomara lo mejor de la tradición de la política exterior mexicana, que viene desde el siglo XIX, y se pusiera en acción para salir de este marasmo en el que ver cómo puede quedar el T-MEC tiene menos atención que las fechorías en las que está inmerso el hijo del expresidente.&#160; ¿Hasta qué grado la presidenta quiere aparecer como una simple títere de López Obrador?, y sobre todo, ¿cuánto le debe para que esté claudicando de su calidad de representante de Estado ante Estados Unidos y el mundo entero? La simple duda en torno a esto, a quien debilita es a la presidenta. Pero no hay día en que no la hundan más las baladronadas y las adulaciones de quienes se dicen listos para enfrentar una invasión por tierra de Estados Unidos, o los que alaban no tanto a la presidenta sino a la “enorme figura” de López Obrador, construida con mentiras que no se sostienen de ninguna forma. Qué deplorable situación de una presidenta que, a querer y no, aparece a cada rato como la principal apologista del crimen, cuando tiene todo el poder para actuar a fondo, pero prefiere estar bien con su partido, su clientela y el hombre de Palenque. Y, ¡oh, paradoja!, el retórico discurso soberanista hace mutis cuando el jefe de la DEA, en el Buenos Aires de Milei, dice que Omar García Harfuch es un “socio de confianza” y “buen amigo”. ¿Eso no es injerencismo?]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Que la administración de Donald Trump practica la democracia del miedo, está fuera de toda duda, como también que en la escena internacional no siempre tenga el éxito que sus bravuconadas suponen.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es un punto de partida ineludible para comprender la actual política de Washington, que desde luego no es la pieza única. Podemos agregar que el actual gobierno de Estados Unidos está en entredicho y la elección de noviembre le puede ser desfavorable; al menos es el deseo de millones de seres humanos por todo el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto lo afirmo para deplorar –por decirlo con levedad– el bajo nivel que la política exterior mexicana ha tenido con los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y el actual de Claudia Sheinbaum. Desde el momento que López Obrador sustentó la peregrina idea de que la política exterior se rige por la interior, y que abandonó importantes foros en los que México tenía relevancia, improvisando en el nombramiento de cancilleres, embajadores y cónsules, el nivel de México en el mundo ha decrecido notablemente y está dando un viraje hacia un país poco confiable, y la gravedad de esto, cuando se mida en términos reales, generará un déficit en todos los sentidos para el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay un punto que ha evidenciado la miseria de la política exterior mexicana, hoy ocupada en defender a un don nadie como Andy López Beltrán. Que el foro público, a partir de las respuestas nacionales y de las llamadas “mañaneras” le hayan dado centralidad al retiro de su visa, habla de lo bajo que ha caído el gobierno de Claudia Sheinbaum, porque si alguien se está perjudicando con este tema, es precisamente ella y su gobierno, por la representación de jefatura que tiene ante el mundo entero, particularmente con los Estados Unidos, donde está buena parte de nuestras relaciones internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya ha corrido demasiada tinta en esta materia. He notado la ausencia de sus implicaciones en política exterior. Aportemos dos o tres hechos fundamentales. La vulnerabilidad de la soberanía siempre estará en los deseos del imperio, ni quién lo dude; pero mientras el Estado mexicano y sus erosionadas instituciones no cumplan la tarea con propia soberanía para poner al país a resguardo del crimen organizado, llámese narcotráfico, impunidad, huachicol fiscal y corrupción, seguiremos dando pábulo para que de ahí se agarren los intereses norteamericanos para jugar con nosotros.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este sentido, la defensa que hacen de Andy, tanto la presidenta como los gobernadores de MORENA y sus satélites, sirve de complemento para circunstancias como esta: que la diplomacia del miedo se incremente, que se lance el mensaje de que en México hay intocables y que por asuntos muy menores se deje de discutir lo fundamental en relación con la vecina potencia, en abono de defender a un personaje que ni siquiera es funcionario público y cuya notoriedad la alcanzó sólo por el apellido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que no nos venga la presidenta a decir que “esto es político” porque prácticamente todo lo es. Lo correcto sería que se tomara lo mejor de la tradición de la política exterior mexicana, que viene desde el siglo XIX, y se pusiera en acción para salir de este marasmo en el que ver cómo puede quedar el T-MEC tiene menos atención que las fechorías en las que está inmerso el hijo del expresidente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Hasta qué grado la presidenta quiere aparecer como una simple títere de López Obrador?, y sobre todo, ¿cuánto le debe para que esté claudicando de su calidad de representante de Estado ante Estados Unidos y el mundo entero?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La simple duda en torno a esto, a quien debilita es a la presidenta. Pero no hay día en que no la hundan más las baladronadas y las adulaciones de quienes se dicen listos para enfrentar una invasión por tierra de Estados Unidos, o los que alaban no tanto a la presidenta sino a la “enorme figura” de López Obrador, construida con mentiras que no se sostienen de ninguna forma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué deplorable situación de una presidenta que, a querer y no, aparece a cada rato como la principal apologista del crimen, cuando tiene todo el poder para actuar a fondo, pero prefiere estar bien con su partido, su clientela y el hombre de Palenque. Y, ¡oh, paradoja!, el retórico discurso soberanista hace mutis cuando el jefe de la DEA, en el Buenos Aires de Milei, dice que Omar García Harfuch es un “socio de confianza” y “buen amigo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Eso no es injerencismo?</p>
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		<title>Las alianzas partidistas se fisuran</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/las-alianzas-partidistas-se-fisuran/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Aug 2026 16:00:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Las alianzas partidistas rumbo a las elecciones de 2027 muestran signos de incertidumbre. En los polos se colocan MORENA y PAN, buscando el primero cerrar filas con el PT y el Partido Verde; a su vez, el segundo, haciendo lo propio con relación al PRI, su enemigo eterno, y los restos del perredismo. En otra dimensión juega con independencia de esas organizaciones el nuevo partido Somos México; y MC, que ya ocupa espacios de poder local importantes, como Nuevo León y Jalisco, va solo y por más en Michoacán y probablemente en Sonora con Luis Donaldo Colosio Riojas, que alienta ya en su favor un proyecto presidencial para 2030. MORENA y PAN reportan a este momento grados de dificultad mayores. Por una parte porque el primero, al ser poder, no oculta su pretensión de imponerse a toda costa y le resisten, con afán de mercadeo, dos partidos parasitarios como el que lucra del viejo maoísmo (PT) y el que ha sacado provecho de la lucha ambientalista sin pagarle nada a la ecología (PV).&#160; MORENA tiene contratiempos en Zacatecas, Campeche, Chihuahua, Baja California, y lo que pueda acumularse en las próximas semanas o meses. No las tiene todas consigo y esa debilidad se ha mostrado con la resistencia a avalar, sin más ni más, la defensa de Andy López Beltrán. Pero más que eso, en el caso del PT, siempre han jugado a venderse caro, no por lo que suman, sino por lo que dejan de estorbar la expansión de la hegemonía morenista. El PT en Chihuahua, por ejemplo, se ha vendido al PAN y al PRI sin pudor alguno, y ahora lucra de la marca MORENA. Sin embargo una sola cosa es cierta: en esta entidad votos propios no tiene. El caso del PAN es significativo. El más viejo de los partidos, porque lo es, nació para combatir y encarar al PRI, y lo hizo como una especie de brega de eternidad, simbolizando una resistencia más que simbólica y con explosiones regionales, como las que hubo en Chihuahua en 1956, en 1983 y 1986, hasta que alcanzó su meta de detentar la gubernatura del estado en manos del extinto Francisco Barrio Terrazas.&#160; A la postre, el PAN conquistó la Presidencia de la república en 2000. Lo natural hubiera sido un giro hacia la izquierda como el que se apuntaba con la reforma política de 1976 y la candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.&#160; Empero, por el viraje mundial que marcó el establecimiento del modelo neoliberal, en México PRI y PAN, en los hechos, fueron fundiendo sus identidades, olvidándose de las viejas confrontaciones. Salvo en agendas muy específicas, se empezó a dar una fusión entre ambos partidos que se dejaba sentir en programas de gobierno, en perfiles de candidaturas, en eslabonamientos inequívocos con el gran capital que derivaron en el Pacto con México en la etapa peñanietista y que arrastró al PRD hacia el abismo donde cayó estrepitosamente y quizás para no volverse a levantar. Pero la historia no termina ahí. En diversas regiones del país el viejo panismo opositor, que busca su independencia política y ciudadana, resiste y no desea entregar sin más sus plazas fuertes al PRI vestidas de candidaturas panistas de última hora. No pocos panistas se preguntan de qué sirvió resistir durante décadas frente a un partido como el PRI, en mucho parecido a MORENA, para ahora quedar en manos del viejo adversario.&#160; Hay la sensación de que muy poco valió el esfuerzo de varias generaciones en favor de un genuino proyecto democrático. Es el caso de Chihuahua, precedido por otros, como el chiapaneco, donde el PAN empezó una cohabitación con el PRI para ejercer el poder regionalmente.&#160; A esto he denominado “maruquismo”, una especie de fusión fáctica de ambos partidos, con cargos compartidos de alto nivel y, sobre todo, brindando oxígeno suplementario a un PRI tan abominable como el que representa “Alito” Moreno en la dirección nacional, que dominante se extiende hacia esta parte del norte. Aquí el escándalo político se llama “César Jáuregui Moreno”, o si quiere, “Santiago De la Peña Grajeda”. Ambos quieren ser alcalde de la ciudad de Chihuahua, capital del estado, donde se cocinan a últimas fechas buena parte de los gobernadores de la entidad. De ahí la disputa por el poder entre ambos políticos. El primero con una larga historia en el PAN, donde ha ocupado cargos en la esfera local de mucha relevancia; el segundo, de origen priista, recientemente teñido de azul y goza del apoyo de la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván. Todos los dados están cargados para que De la Peña Grajeda se quede con la candidatura, con la resistencia de Jáuregui Moreno, al que se le puede catalogar ya como un “rebelde” a los designios de quienes alientan una visión de lo que comúnmente se conoce como el “PRIAN”.&#160; Pero hay algo muy importante que no debe perderse de vista: Jáuregui Moreno aduce en su favor su larga militancia y levanta simpatías entre la base panista local por apelar a mecanismos democráticos para la designación de candidaturas; sin embargo oculta que es carne viva de ese prianismo, como lo demuestra su complicidad con César Duarte durante la tiranía de este en el sexenio 2010-2016, que se dio de la mano con la actual gobernadora. Es un político, frágil, que se perdió en el camino y optó por la corrupción. Se derrumbó en un barranco de la sierra de Chihuahua. Ahora mueve las cenizas del viejo panismo porque sabe que ahí hubo fuego. No se da cuenta que miles de ojos lo estuvieron viendo, palpando su evolución y que ya no es apuesta para el sector oligárquico de Chihuahua, y eso en el PAN cuenta, y cuenta mucho. Si el PAN de Chihuahua quiere jugar a la contención de MORENA en el norte del país, tiene aquí una fisura que se puede ir agrandando con el paso de los próximos meses. A ello contribuye que carece de liderazgos firmes y arraigados, difícil de solventar en la figura de Maru Campos, que a estas alturas, designado candidato Marco Bonilla, empieza ineluctablemente la cuenta regresiva de su gris mandato.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Las alianzas partidistas rumbo a las elecciones de 2027 muestran signos de incertidumbre. En los polos se colocan MORENA y PAN, buscando el primero cerrar filas con el PT y el Partido Verde; a su vez, el segundo, haciendo lo propio con relación al PRI, su enemigo eterno, y los restos del perredismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otra dimensión juega con independencia de esas organizaciones el nuevo partido Somos México; y MC, que ya ocupa espacios de poder local importantes, como Nuevo León y Jalisco, va solo y por más en Michoacán y probablemente en Sonora con Luis Donaldo Colosio Riojas, que alienta ya en su favor un proyecto presidencial para 2030.</p>



<p class="wp-block-paragraph">MORENA y PAN reportan a este momento grados de dificultad mayores. Por una parte porque el primero, al ser poder, no oculta su pretensión de imponerse a toda costa y le resisten, con afán de mercadeo, dos partidos parasitarios como el que lucra del viejo maoísmo (PT) y el que ha sacado provecho de la lucha ambientalista sin pagarle nada a la ecología (PV).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">MORENA tiene contratiempos en Zacatecas, Campeche, Chihuahua, Baja California, y lo que pueda acumularse en las próximas semanas o meses. No las tiene todas consigo y esa debilidad se ha mostrado con la resistencia a avalar, sin más ni más, la defensa de Andy López Beltrán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero más que eso, en el caso del PT, siempre han jugado a venderse caro, no por lo que suman, sino por lo que dejan de estorbar la expansión de la hegemonía morenista. El PT en Chihuahua, por ejemplo, se ha vendido al PAN y al PRI sin pudor alguno, y ahora lucra de la marca MORENA. Sin embargo una sola cosa es cierta: en esta entidad votos propios no tiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso del PAN es significativo. El más viejo de los partidos, porque lo es, nació para combatir y encarar al PRI, y lo hizo como una especie de brega de eternidad, simbolizando una resistencia más que simbólica y con explosiones regionales, como las que hubo en Chihuahua en 1956, en 1983 y 1986, hasta que alcanzó su meta de detentar la gubernatura del estado en manos del extinto Francisco Barrio Terrazas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la postre, el PAN conquistó la Presidencia de la república en 2000. Lo natural hubiera sido un giro hacia la izquierda como el que se apuntaba con la reforma política de 1976 y la candidatura del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Empero, por el viraje mundial que marcó el establecimiento del modelo neoliberal, en México PRI y PAN, en los hechos, fueron fundiendo sus identidades, olvidándose de las viejas confrontaciones. Salvo en agendas muy específicas, se empezó a dar una fusión entre ambos partidos que se dejaba sentir en programas de gobierno, en perfiles de candidaturas, en eslabonamientos inequívocos con el gran capital que derivaron en el Pacto con México en la etapa peñanietista y que arrastró al PRD hacia el abismo donde cayó estrepitosamente y quizás para no volverse a levantar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la historia no termina ahí. En diversas regiones del país el viejo panismo opositor, que busca su independencia política y ciudadana, resiste y no desea entregar sin más sus plazas fuertes al PRI vestidas de candidaturas panistas de última hora. No pocos panistas se preguntan de qué sirvió resistir durante décadas frente a un partido como el PRI, en mucho parecido a MORENA, para ahora quedar en manos del viejo adversario.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay la sensación de que muy poco valió el esfuerzo de varias generaciones en favor de un genuino proyecto democrático. Es el caso de Chihuahua, precedido por otros, como el chiapaneco, donde el PAN empezó una cohabitación con el PRI para ejercer el poder regionalmente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esto he denominado “maruquismo”, una especie de fusión fáctica de ambos partidos, con cargos compartidos de alto nivel y, sobre todo, brindando oxígeno suplementario a un PRI tan abominable como el que representa “Alito” Moreno en la dirección nacional, que dominante se extiende hacia esta parte del norte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí el escándalo político se llama “César Jáuregui Moreno”, o si quiere, “Santiago De la Peña Grajeda”. Ambos quieren ser alcalde de la ciudad de Chihuahua, capital del estado, donde se cocinan a últimas fechas buena parte de los gobernadores de la entidad. De ahí la disputa por el poder entre ambos políticos. El primero con una larga historia en el PAN, donde ha ocupado cargos en la esfera local de mucha relevancia; el segundo, de origen priista, recientemente teñido de azul y goza del apoyo de la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos los dados están cargados para que De la Peña Grajeda se quede con la candidatura, con la resistencia de Jáuregui Moreno, al que se le puede catalogar ya como un “rebelde” a los designios de quienes alientan una visión de lo que comúnmente se conoce como el “PRIAN”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay algo muy importante que no debe perderse de vista: Jáuregui Moreno aduce en su favor su larga militancia y levanta simpatías entre la base panista local por apelar a mecanismos democráticos para la designación de candidaturas; sin embargo oculta que es carne viva de ese prianismo, como lo demuestra su complicidad con César Duarte durante la tiranía de este en el sexenio 2010-2016, que se dio de la mano con la actual gobernadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es un político, frágil, que se perdió en el camino y optó por la corrupción. Se derrumbó en un barranco de la sierra de Chihuahua. Ahora mueve las cenizas del viejo panismo porque sabe que ahí hubo fuego. No se da cuenta que miles de ojos lo estuvieron viendo, palpando su evolución y que ya no es apuesta para el sector oligárquico de Chihuahua, y eso en el PAN cuenta, y cuenta mucho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el PAN de Chihuahua quiere jugar a la contención de MORENA en el norte del país, tiene aquí una fisura que se puede ir agrandando con el paso de los próximos meses. A ello contribuye que carece de liderazgos firmes y arraigados, difícil de solventar en la figura de Maru Campos, que a estas alturas, designado candidato Marco Bonilla, empieza ineluctablemente la cuenta regresiva de su gris mandato.</p>
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		<title>Partidos políticos o feudos particulares</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/partidos-politicos-o-feudos-particulares/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Aug 2026 17:03:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://jaimegarciachavez.mx/?p=18806</guid>

					<description><![CDATA[Cuando se intentó la reforma política de Jesús Reyes Heroles, se decretó en la Constitución que los partidos políticos fueran entes o instituciones de orden público. En su tiempo se consideró que esa era una pieza jurídica importante porque se privilegiaban los intereses generales de la sociedad antes que de las cúpulas y caciquismos que han existido en los partidos y que aún prevalecen. Si ese fuera un punto de referencia para valorar cómo actúan los partidos políticos en el estado de Chihuahua (el patrón es nacional), tendríamos que afirmar que la normatividad que se aprobó a fines de la década de los setenta no tiene aplicación y que, por ende, los partidos son una especie de feudo donde mandan unos cuantos y los demás están limitados a la obediencia. No quiere decir esto que en otros aspectos el carácter de lo público no impere. Pero hoy por hoy lo que se ve son cuatro aspectos, difícilmente desmentibles. En primer lugar el prácticamente nulo respeto de los partidos por la legalidad vigente en materia de precampañas y campañas. No obstante que hay suficiencia legal, los institutos electorales y los órganos jurisdiccionales de la materia guardan silencio y se muestran abiertamente cobardes frente al poder. No quieren entender que quien viola una ley sistemática hoy, la va a violar mañana, pero ya desde el poder. En segundo lugar, los partidos ya no son entidades en los que los congresos y las convenciones discutan, debatan y acuerden programas y líneas políticas. Más parecen instrumentos de quienes los controlan para sus propios fines. En este marco, la vieja idea de que los partidos, por colocarse en la antesala del poder tienen proyectos, se ha desvirtuado totalmente. De igual manera los afiliados a un partido en realidad no tienen derechos de militancia ni a designar a sus propios candidatos, en un cara a cara entre los adherentes que han claudicado ante la idea de la realización de encuestas, muchas de las cuales son falsas o simplemente inductoras del “escogido” por la cúpula. O sea, que el partido es una especie de franquicia que puede existir para contratar empresas encuestadoras y decidir sus candidaturas, no obstante que el “ganador” lejos esté de representar a quienes previamente se han asociado para impulsar un proyecto de competencia electoral por el poder. Que esto es así, lo dice la moda imperante de designar “coordinadores” (en realidad candidatos) que una vez alcanzado ese rango hacen al partido a un lado y se levantan con el poder que de hecho debiera corresponder al partido, a su colectivo. Esto lo está haciendo el PAN, el PRI y MORENA, de tal manera que eufemísticamente a los candidatos ya se les da el nombre con el que se pueden sobreponer al partido (y a las leyes e instituciones electorales), relegando al propio partido y, no se diga, a los ciudadanos adherentes. Esto explica que fuera de la instancia partidaria de orden público, MORENA esté a un paso de nombrar “coordinador” a Cruz Pérez Cuéllar, como el PAN ya designó en esa calidad a Marco Bonilla. En otras palabras, los partidos políticos naufragaron y se han convertido en entes de interés privado, propiedad de unos cuantos, que lejos de presentarle proyectos a la sociedad, como se supondría, se convierten en lavadoras de dinero y de compromisos bochornosos con las élites económicas. En el caso de Pérez Cuéllar, MORENA está a un paso de nombrarlo como su candidato –dejémonos de apariencias– y el PAN a un gerente de los negocios de una buena parte de la oligarquía local, en particular la que tiene pedigrí (o sea, Terrazas). Cuando se soslaya lo público, pierden los ciudadanos.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cuando se intentó la reforma política de Jesús Reyes Heroles, se decretó en la Constitución que los partidos políticos fueran entes o instituciones de orden público. En su tiempo se consideró que esa era una pieza jurídica importante porque se privilegiaban los intereses generales de la sociedad antes que de las cúpulas y caciquismos que han existido en los partidos y que aún prevalecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si ese fuera un punto de referencia para valorar cómo actúan los partidos políticos en el estado de Chihuahua (el patrón es nacional), tendríamos que afirmar que la normatividad que se aprobó a fines de la década de los setenta no tiene aplicación y que, por ende, los partidos son una especie de feudo donde mandan unos cuantos y los demás están limitados a la obediencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No quiere decir esto que en otros aspectos el carácter de lo público no impere. Pero hoy por hoy lo que se ve son cuatro aspectos, difícilmente desmentibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En primer lugar el prácticamente nulo respeto de los partidos por la legalidad vigente en materia de precampañas y campañas. No obstante que hay suficiencia legal, los institutos electorales y los órganos jurisdiccionales de la materia guardan silencio y se muestran abiertamente cobardes frente al poder. No quieren entender que quien viola una ley sistemática hoy, la va a violar mañana, pero ya desde el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En segundo lugar, los partidos ya no son entidades en los que los congresos y las convenciones discutan, debatan y acuerden programas y líneas políticas. Más parecen instrumentos de quienes los controlan para sus propios fines. En este marco, la vieja idea de que los partidos, por colocarse en la antesala del poder tienen proyectos, se ha desvirtuado totalmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De igual manera los afiliados a un partido en realidad no tienen derechos de militancia ni a designar a sus propios candidatos, en un cara a cara entre los adherentes que han claudicado ante la idea de la realización de encuestas, muchas de las cuales son falsas o simplemente inductoras del “escogido” por la cúpula.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O sea, que el partido es una especie de franquicia que puede existir para contratar empresas encuestadoras y decidir sus candidaturas, no obstante que el “ganador” lejos esté de representar a quienes previamente se han asociado para impulsar un proyecto de competencia electoral por el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que esto es así, lo dice la moda imperante de designar “coordinadores” (en realidad candidatos) que una vez alcanzado ese rango hacen al partido a un lado y se levantan con el poder que de hecho debiera corresponder al partido, a su colectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto lo está haciendo el PAN, el PRI y MORENA, de tal manera que eufemísticamente a los candidatos ya se les da el nombre con el que se pueden sobreponer al partido (y a las leyes e instituciones electorales), relegando al propio partido y, no se diga, a los ciudadanos adherentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto explica que fuera de la instancia partidaria de orden público, MORENA esté a un paso de nombrar “coordinador” a Cruz Pérez Cuéllar, como el PAN ya designó en esa calidad a Marco Bonilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, los partidos políticos naufragaron y se han convertido en entes de interés privado, propiedad de unos cuantos, que lejos de presentarle proyectos a la sociedad, como se supondría, se convierten en lavadoras de dinero y de compromisos bochornosos con las élites económicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Pérez Cuéllar, MORENA está a un paso de nombrarlo como su candidato –dejémonos de apariencias– y el PAN a un gerente de los negocios de una buena parte de la oligarquía local, en particular la que tiene pedigrí (o sea, Terrazas).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se soslaya lo público, pierden los ciudadanos.</p>
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		<title>A César lo del césar, y a-diós a la justicia</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/a-cesar-lo-del-cesar-y-a-dios-a-la-justicia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Aug 2026 08:27:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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					<description><![CDATA[Franz Kafka, que escribió jurisprudencia “premasticada por mil bocas”, no cabría en su asombro si pudiera ver el volumen de papel que se ha empleado para encauzar penalmente la corrupción de César Duarte. Estoy hablando de un expediente múltiple que puede alcanzar varios millones de fojas de papel bond. Es el laberinto en el que se pierde la justicia mexicana cuando se trata de procesar penalmente a un funcionario de alto nivel por corrupción política. Son causas que al final pueden quedar sepultadas por el peso de la ley de la gravedad que significan pilas y pilas de documentos, buena parte de ellos que ni siquiera tienen pertinencia o conexión con el debate judicial.&#160; No es que el problema sea muy complejo desde el punto de vista técnico y jurídico, ni que se haya litigado alcanzando rangos de sapiencia kelseniana. No. Se trata de que las castas de políticos que han gobernado a este país son intocables, y cuando se ven envueltos en la contienda en los juzgados recurren a argumentos nulos, pero que hacen bulto con documentos que nada tienen que ver con la sencillez con la que se puede demostrar que un funcionario dispuso, por todos los medios que la ley castiga, de fondos públicos que pertenecen a la sociedad por las contribuciones que pagan los causantes. Que César Duarte ha sufrido más de lo que pensó, tampoco me queda duda. Pero reconfortaría más que hubiera una sentencia firme que marcara un hito en la lucha contra la proverbial corrupción que ha padecido el país a través de los años, particularmente el estado de Chihuahua en este caso, al que se ordeñó financieramente con desmesura y cinismo bajo la protección de una tiranía que en su momento se consideró imbatible. Ahora, de nuevo, es noticia César Duarte, porque su causa penal la atrajo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a solicitud de sus abogados defensores. El debate judicial que habrá en la Corte (cuando digo “debate” otorgo un elogio involuntario) versará sobre el tan traído y llevado “principio de especialidad”, que estipula el tratado de extradición que México tiene con los Estados Unidos y que, en palabras sencillas, significa que sólo por el delito que fue extraditado se le puede juzgar en tribunales mexicanos, a menos de que el juez norteamericano que dictó la extradición autorice una ampliación. Si ese fuera el colofón del asunto, tendríamos que el tirano estaría más que favorecido, porque la cuantía del ilícito es irrisoria si la comparamos con el daño patrimonial que le causó a Chihuahua. Es decir, se trataría de un parto de los montes: mucho ruido telúrico, pero sólo un ratoncito saliendo de las entrañas de la tierra, dado que el asunto se limitaría a poco menos de 100 millones de pesos, que en lo económico son nada para él. Sin embargo, en la valoración del daño causado tiene envenenada a la política, porque los actores involucrados o son los que actualmente detentan el poder en Chihuahua, cómplices y producto de la corrupción duartista, o son traidores, como el senador Javier Corral, compadre de Cruz Pérez Cuéllar, quien aspira (parece que con los dados cargados en su favor) para buscar la candidatura de MORENA al gobierno local. Sería una tragedia y gran desaliento ciudadano que el escándalo Duarte naufragara en las olas electorales de Chihuahua. Habrá que esperar y ver el alcance de todo este proceso. Pero no está de más recordar algunos aspectos para normar un criterio de valoración de lo que sucede en este sonado caso. En primerísimo lugar, el desdén gubernamental por la iniciativa ciudadana de lucha anticorrupción, que con mérito propio y bien ganado inició y mantiene hasta ahora. La denuncia original de septiembre de 2014 se interpuso ante la Procuraduría General de la República y en la Fiscalía General del Estado de Chihuahua a contracorriente, porque en ese momento gobernaba el país Enrique Peña Nieto y el gobierno del estado lo detentaba el propio acusado. De ahí no esperábamos nada. Pero llegaron los tiempos de Corral y él abandonó el esfuerzo cívico con el más puro propósito de llevar agua a su molino, traicionando y desdeñando la batalla ciudadana. Igual sucedió con el gobierno de López Obrador, que incluso en algún momento llegó a litigar en favor de César Duarte.&#160; Quienes conforman la clase política se autoconciben como miembros de un club privado en el que sólo ellos pueden dirimir las pugnas que se generan por hechos de corrupción, pues esta es tan importante que no puede quedar en manos de los ciudadanos. Vaya un ejemplo: el fiscal encargado de la Operación Justicia Para Chihuahua que inició Corral como gobernador, Francisco González Arredondo, me negó el acceso al expediente, pasando por alto que fui el denunciante que abrió la investigación y que a la postre contribuyó a derrocar a Duarte. Igual actitud asumió el entonces Fiscal General del Estado, César Jáuregui Moreno, (hoy candidato del PAN a la alcaldía de Chihuahua) a quien por escrito y verbalmente, en varias ocasiones, le pedimos el expediente en su poder, pero con malas artes, mentiras y evasivas eludió la elemental apertura de la investigación, debido a los intereses que construyó durante mucho tiempo con el acusado. Lo que en otros países del mundo, incluso más atrasados que México, concluye con sentencias firmes y en plazos cortos, aquí se convierte en volúmenes de papel que, comparativamente, harían palidecer a cualquiera de las grandes pirámides de Egipto.&#160; Por eso digo que si Kafka se hubiera enterado de esto, hubiera reescrito El proceso o El castillo, por no hablar de la metamorfosis que padecen algunos que se quieren perpetuar en el poder aquí en Chihuahua.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Franz Kafka, que escribió jurisprudencia “premasticada por mil bocas”, no cabría en su asombro si pudiera ver el volumen de papel que se ha empleado para encauzar penalmente la corrupción de César Duarte. Estoy hablando de un expediente múltiple que puede alcanzar varios millones de fojas de papel <em>bond</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es el laberinto en el que se pierde la justicia mexicana cuando se trata de procesar penalmente a un funcionario de alto nivel por corrupción política. Son causas que al final pueden quedar sepultadas por el peso de la ley de la gravedad que significan pilas y pilas de documentos, buena parte de ellos que ni siquiera tienen pertinencia o conexión con el debate judicial.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es que el problema sea muy complejo desde el punto de vista técnico y jurídico, ni que se haya litigado alcanzando rangos de sapiencia kelseniana. No. Se trata de que las castas de políticos que han gobernado a este país son intocables, y cuando se ven envueltos en la contienda en los juzgados recurren a argumentos nulos, pero que hacen bulto con documentos que nada tienen que ver con la sencillez con la que se puede demostrar que un funcionario dispuso, por todos los medios que la ley castiga, de fondos públicos que pertenecen a la sociedad por las contribuciones que pagan los causantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que César Duarte ha sufrido más de lo que pensó, tampoco me queda duda. Pero reconfortaría más que hubiera una sentencia firme que marcara un hito en la lucha contra la proverbial corrupción que ha padecido el país a través de los años, particularmente el estado de Chihuahua en este caso, al que se ordeñó financieramente con desmesura y cinismo bajo la protección de una tiranía que en su momento se consideró imbatible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, de nuevo, es noticia César Duarte, porque su causa penal la atrajo la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a solicitud de sus abogados defensores. El debate judicial que habrá en la Corte (cuando digo “debate” otorgo un elogio involuntario) versará sobre el tan traído y llevado “principio de especialidad”, que estipula el tratado de extradición que México tiene con los Estados Unidos y que, en palabras sencillas, significa que sólo por el delito que fue extraditado se le puede juzgar en tribunales mexicanos, a menos de que el juez norteamericano que dictó la extradición autorice una ampliación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si ese fuera el colofón del asunto, tendríamos que el tirano estaría más que favorecido, porque la cuantía del ilícito es irrisoria si la comparamos con el daño patrimonial que le causó a Chihuahua. Es decir, se trataría de un parto de los montes: mucho ruido telúrico, pero sólo un ratoncito saliendo de las entrañas de la tierra, dado que el asunto se limitaría a poco menos de 100 millones de pesos, que en lo económico son nada para él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en la valoración del daño causado tiene envenenada a la política, porque los actores involucrados o son los que actualmente detentan el poder en Chihuahua, cómplices y producto de la corrupción duartista, o son traidores, como el senador Javier Corral, compadre de Cruz Pérez Cuéllar, quien aspira (parece que con los dados cargados en su favor) para buscar la candidatura de MORENA al gobierno local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sería una tragedia y gran desaliento ciudadano que el escándalo Duarte naufragara en las olas electorales de Chihuahua. Habrá que esperar y ver el alcance de todo este proceso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no está de más recordar algunos aspectos para normar un criterio de valoración de lo que sucede en este sonado caso. En primerísimo lugar, el desdén gubernamental por la iniciativa ciudadana de lucha anticorrupción, que con mérito propio y bien ganado inició y mantiene hasta ahora. La denuncia original de septiembre de 2014 se interpuso ante la Procuraduría General de la República y en la Fiscalía General del Estado de Chihuahua a contracorriente, porque en ese momento gobernaba el país Enrique Peña Nieto y el gobierno del estado lo detentaba el propio acusado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí no esperábamos nada. Pero llegaron los tiempos de Corral y él abandonó el esfuerzo cívico con el más puro propósito de llevar agua a su molino, traicionando y desdeñando la batalla ciudadana. Igual sucedió con el gobierno de López Obrador, que incluso en algún momento llegó a litigar en favor de César Duarte.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes conforman la clase política se autoconciben como miembros de un club privado en el que sólo ellos pueden dirimir las pugnas que se generan por hechos de corrupción, pues esta es tan importante que no puede quedar en manos de los ciudadanos. Vaya un ejemplo: el fiscal encargado de la Operación Justicia Para Chihuahua que inició Corral como gobernador, Francisco González Arredondo, me negó el acceso al expediente, pasando por alto que fui el denunciante que abrió la investigación y que a la postre contribuyó a derrocar a Duarte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Igual actitud asumió el entonces Fiscal General del Estado, César Jáuregui Moreno, (hoy candidato del PAN a la alcaldía de Chihuahua) a quien por escrito y verbalmente, en varias ocasiones, le pedimos el expediente en su poder, pero con malas artes, mentiras y evasivas eludió la elemental apertura de la investigación, debido a los intereses que construyó durante mucho tiempo con el acusado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que en otros países del mundo, incluso más atrasados que México, concluye con sentencias firmes y en plazos cortos, aquí se convierte en volúmenes de papel que, comparativamente, harían palidecer a cualquiera de las grandes pirámides de Egipto.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso digo que si Kafka se hubiera enterado de esto, hubiera reescrito<em> El proceso </em>o<em> El castillo</em>, por no hablar de la metamorfosis que padecen algunos que se quieren perpetuar en el poder aquí en Chihuahua.</p>
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		<title>Éranse dos diputadas a sendas narices pegadas</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/eranse-dos-diputadas-a-sendas-narices-pegadas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Aug 2026 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[“¡Y encima aquella historia de la nariz! ¡Del primitivo órgano del olfato, el más bajo de los sentidos! Como si el infierno oliera a azufre y el paraíso a incienso y mirra”. —Patrick Suskind Las diputadas locales de MORENA en Puebla, Nayeli Salvatori y Graciela “Grace” Palomares, aman del pueblo bueno y sabio sus votos, pero no les gusta el “olor a baúl” de las personas de la tercera edad. En otras palabras, se deslindan de los aromas del famoso pueblo raso con el que se llenaba la boca López Obrador en sus discursos. De sobra está decir que es un desprecio clasista, que demuestra nula pericia política para tratar sin discriminación a buena parte de la población, incluso para ellas y sus compañeros de legislatura, porque el “olor a baúl” arranca, según la ciencia, a partir de los 30 años. Ya no extraña que los morenistas, por ejemplo Gerardo Fernández Noroña o Arturo Ávila, sean banal noticia por el empleo irresponsable de sus vocabularios y actitudes de soberbia y desprecio. Creen que siempre van a estar en la cima del poder y que eso les autoriza a conducirse de manera tan despreciable y distante de los ideales que dicen profesar. Que las personas de la tercera edad transpiren un olor especial tiene que ver con la biología y la ciencia lo explica: el característico olor asociado a la edad avanzada no es falta de higiene, sino el resultado de un compuesto químico natural en la piel llamado 2-nonenal. No es una hormona, sino una molécula (un aldehído) que se forma en la superficie de la piel y se origina cuando los ácidos grasos de las glándulas sebáceas se oxidan de manera natural (proceso conocido como peroxidación lipídica). A medida que envejecemos, el cuerpo produce menos antioxidantes naturales y cambian las secreciones de la piel, lo que facilita que este compuesto aparezca. Obvio que puede haber otros factores ligados indefectiblemente a la pobreza.&#160; Sea cual sea el destino de este dueto legislativo, las sancione o no el partido MORENA, el hecho habla muy claramente de que la sumatoria que han hecho para construir su poder, no está modulada por el discernimiento racional y político, sino por la banalidad, las ocurrencias y la búsqueda del poder, independientemente de a quién se le entrega, en este caso a un par de mujeres poblanas clasistas, discriminatorias, elitistas y, por lo que se ve, muy afectas al Chanel número 5. Tengo por seguro que ni siquiera se han tomado la molestia de leer obras eruditas sobre la historia de los olores, su impacto en el amor y el erotismo, y mucho menos que se hayan asomado al poema de Baudelaire en Las flores del mal que tituló Correspondencias:&#160; Hay perfumes frescos como carnes de niños,suaves cual los oboes, verdes como las praderas,y otros, corrompidos, ricos y triunfantes… Pero eso ya es otro tema.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>“¡Y encima aquella historia de la nariz! ¡Del primitivo órgano del olfato, el más bajo de los sentidos! Como si el infierno oliera a azufre y el paraíso a incienso y mirra”.</em></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">—Patrick Suskind</p>
</blockquote>



<div style="height:31px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>



<p class="wp-block-paragraph">Las diputadas locales de MORENA en Puebla, Nayeli Salvatori y Graciela “Grace” Palomares, aman del pueblo bueno y sabio sus votos, pero no les gusta el “olor a baúl” de las personas de la tercera edad. En otras palabras, se deslindan de los aromas del famoso pueblo raso con el que se llenaba la boca López Obrador en sus discursos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De sobra está decir que es un desprecio clasista, que demuestra nula pericia política para tratar sin discriminación a buena parte de la población, incluso para ellas y sus compañeros de legislatura, porque el “olor a baúl” arranca, según la ciencia, a partir de los 30 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya no extraña que los morenistas, por ejemplo Gerardo Fernández Noroña o Arturo Ávila, sean banal noticia por el empleo irresponsable de sus vocabularios y actitudes de soberbia y desprecio. Creen que siempre van a estar en la cima del poder y que eso les autoriza a conducirse de manera tan despreciable y distante de los ideales que dicen profesar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que las personas de la tercera edad transpiren un olor especial tiene que ver con la biología y la ciencia lo explica: el característico olor asociado a la edad avanzada no es falta de higiene, sino el resultado de un compuesto químico natural en la piel llamado 2-nonenal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una hormona, sino una molécula (un aldehído) que se forma en la superficie de la piel y se origina cuando los ácidos grasos de las glándulas sebáceas se oxidan de manera natural (proceso conocido como peroxidación lipídica). A medida que envejecemos, el cuerpo produce menos antioxidantes naturales y cambian las secreciones de la piel, lo que facilita que este compuesto aparezca. Obvio que puede haber otros factores ligados indefectiblemente a la pobreza.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sea cual sea el destino de este dueto legislativo, las sancione o no el partido MORENA, el hecho habla muy claramente de que la sumatoria que han hecho para construir su poder, no está modulada por el discernimiento racional y político, sino por la banalidad, las ocurrencias y la búsqueda del poder, independientemente de a quién se le entrega, en este caso a un par de mujeres poblanas clasistas, discriminatorias, elitistas y, por lo que se ve, muy afectas al Chanel número 5.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo por seguro que ni siquiera se han tomado la molestia de leer obras eruditas sobre la historia de los olores, su impacto en el amor y el erotismo, y mucho menos que se hayan asomado al poema de Baudelaire en <em>Las flores del mal</em> que tituló <em>Correspondencias</em>:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Hay perfumes frescos como carnes de niños,<br>suaves cual los oboes, verdes como las praderas,<br>y otros, corrompidos, ricos y triunfantes</em>…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero eso ya es otro tema.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>De dónde viene el mal y por qué lo permite Dios</title>
		<link>https://jaimegarciachavez.mx/de-donde-viene-el-mal-y-por-que-lo-permite-dios/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[jaimegch]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Aug 2026 15:25:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Columna]]></category>
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					<description><![CDATA[Antes de leer El mal en el pensamiento moderno de Susan Neiman, ya había tenido en mis manos otras obras de su autoría, pero esta me atrajo por su subtítulo: “Una historia alternativa de la filosofía”. En realidad no creo que cubra esa expectativa, y sí en cambio un repaso profundo, con observaciones de fondo, sobre el problema del mal como un tema de hondas reflexiones, sobre todo a partir del cristianismo como en algún tiempo lo expuso en su cátedra en la Universidad de Chihuahua el maestro Federico Ferro Gay. Desde luego que el libro es valioso y siembra inquietudes que el común de las personas traen a debate cuando se presentan tragedias de dimensiones gigantescas, como las guerras, las pandemias, los terremotos. Es cuando no pocos se preguntan dónde está Dios. Por eso no es casual que más que una historia de la filosofía sea un repaso de la teodicea (del griego theós: Dios, y díke, justicia, disputa jurídica). Y en esto están los grandes debates que ocasionó el terremoto que destruyó Lisboa el año de 1755 y provocó que filósofos y teólogos debatieran el porqué la divinidad permitía que se sufrieran estas grandes catástrofes. De ahí la intervención y la fuerte polémica histórica entre Voltaire y Leibniz que sostuvo la existencia del mejor de los mundos posibles, combatido en la obra Cándido o el optimismo escrito por el primero.&#160; Cuando leí El mal en el pensamiento moderno recordé al filósofo Boecio que se planteó así este tipo de problemas: “Si hay Dios, ¿de dónde viene el mal? ¿Y si no hay Dios, de dónde viene el bien?”. En la historia este dilema fue cancelado bajo la fría lógica de filósofos de primera línea. Pero en esencia el tema es el mal y su abordaje desde el punto de vista filosófico, y para los creyentes las dudas que deja el postulado de la existencia de Dios. El debate se decanta hacia discusiones que parecen bizantinas y que se contrastan con terremotos como el de Lisboa, que devastó prácticamente toda la ciudad, en un momento en que Portugal ya era una potencia colonial. Ahora el debate pudiera renacer a raíz de los recientes sismos habidos en estos días en Venezuela y Colombia, y no faltará quién le reproche a Dios porque suceden estas tragedias que causan devastación y dolor humano. Para mí esa es la temática central del libro y no una historia de la filosofía con características de “alternativa” a las muchas que se han hecho a lo largo de los años, y no se diga recientemente. De todas maneras, es de reconocerse el gran recorrido que Neiman hace desde momentos bíblicos hasta teorías contemporáneas sobre la justicia, como las realizadas por John Rawls. Sin duda es un libro de valía para el debate filosófico actual, de una escritora y pensadora estadounidense contemporánea.&#160; Millones de seres humanos, sobre todo en el mundo judío, cristiano y musulmán creen en Dios y también le reclaman por hechos que lejos están de inscribirse en aras de una benevolencia infinita, como la que le asignan, sobre todo, teólogos de segunda línea. Cómo es posible que haya habido Holocausto y campos de exterminio durante el nazismo. ¿Dónde estaba Dios? O es, como dice la autora, “que la muerte y la vida estén empeñadas en una guerra irreconciliable”, para luego consignar una frase que me pareció estupenda: “Ninguna vida alcanza para que se realice el potencial que contiene”. No es una de las conclusiones de la obra, pero sí causa escalofrío otra frase: “Si Sade estuviera diciendo aquí la verdad, podría casi pasar por Kant”.&#160; Vayan estas notas para interesar a los lectores en un tema que nunca dejará de ser importante y que rebasa con mucho la disputa de si Dios existe o no, a la hora de que se reclaman los grandes desastres humanos y que estos debieran tomar en sus manos para resolverlos o simplemente comprenderlos. _______________ NEIMAN, Susan. El mal en el pensamiento moderno. Una historia alternativa de la filosofía. Ed. Debate. Traducción de Felipe Garrido. Primera edición, México, 2026.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Antes de leer <em>El mal en el pensamiento moderno</em> de Susan Neiman, ya había tenido en mis manos otras obras de su autoría, pero esta me atrajo por su subtítulo: “Una historia alternativa de la filosofía”. En realidad no creo que cubra esa expectativa, y sí en cambio un repaso profundo, con observaciones de fondo, sobre el problema del mal como un tema de hondas reflexiones, sobre todo a partir del cristianismo como en algún tiempo lo expuso en su cátedra en la Universidad de Chihuahua el maestro Federico Ferro Gay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde luego que el libro es valioso y siembra inquietudes que el común de las personas traen a debate cuando se presentan tragedias de dimensiones gigantescas, como las guerras, las pandemias, los terremotos. Es cuando no pocos se preguntan dónde está Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso no es casual que más que una historia de la filosofía sea un repaso de la teodicea (del griego <em>theós</em>: Dios, y <em>díke</em>, justicia, disputa jurídica). Y en esto están los grandes debates que ocasionó el terremoto que destruyó Lisboa el año de 1755 y provocó que filósofos y teólogos debatieran el porqué la divinidad permitía que se sufrieran estas grandes catástrofes.</p>



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<p class="wp-block-paragraph">De ahí la intervención y la fuerte polémica histórica entre Voltaire y Leibniz que sostuvo la existencia del mejor de los mundos posibles, combatido en la obra <em>Cándido o el optimismo</em> escrito por el primero.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando leí <em>El mal en el pensamiento moderno</em> recordé al filósofo Boecio que se planteó así este tipo de problemas: “Si hay Dios, ¿de dónde viene el mal? ¿Y si no hay Dios, de dónde viene el bien?”. En la historia este dilema fue cancelado bajo la fría lógica de filósofos de primera línea. Pero en esencia el tema es el <em>mal</em> y su abordaje desde el punto de vista filosófico, y para los creyentes las dudas que deja el postulado de la existencia de Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El debate se decanta hacia discusiones que parecen bizantinas y que se contrastan con terremotos como el de Lisboa, que devastó prácticamente toda la ciudad, en un momento en que Portugal ya era una potencia colonial. Ahora el debate pudiera renacer a raíz de los recientes sismos habidos en estos días en Venezuela y Colombia, y no faltará quién le reproche a Dios porque suceden estas tragedias que causan devastación y dolor humano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para mí esa es la temática central del libro y no una historia de la filosofía con características de “alternativa” a las muchas que se han hecho a lo largo de los años, y no se diga recientemente. De todas maneras, es de reconocerse el gran recorrido que Neiman hace desde momentos bíblicos hasta teorías contemporáneas sobre la justicia, como las realizadas por John Rawls. Sin duda es un libro de valía para el debate filosófico actual, de una escritora y pensadora estadounidense contemporánea.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Millones de seres humanos, sobre todo en el mundo judío, cristiano y musulmán creen en Dios y también le reclaman por hechos que lejos están de inscribirse en aras de una benevolencia infinita, como la que le asignan, sobre todo, teólogos de segunda línea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cómo es posible que haya habido Holocausto y campos de exterminio durante el nazismo. ¿Dónde estaba Dios? O es, como dice la autora, “que la muerte y la vida estén empeñadas en una guerra irreconciliable”, para luego consignar una frase que me pareció estupenda: “Ninguna vida alcanza para que se realice el potencial que contiene”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una de las conclusiones de la obra, pero sí causa escalofrío otra frase: “Si Sade estuviera diciendo aquí la verdad, podría casi pasar por Kant”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vayan estas notas para interesar a los lectores en un tema que nunca dejará de ser importante y que rebasa con mucho la disputa de si Dios existe o no, a la hora de que se reclaman los grandes desastres humanos y que estos debieran tomar en sus manos para resolverlos o simplemente comprenderlos.</p>



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<p class="has-small-font-size wp-block-paragraph">NEIMAN, Susan. <em>El mal en el pensamiento moderno. Una historia alternativa de la filosofía</em>. Ed. Debate. Traducción de Felipe Garrido. Primera edición, México, 2026.</p>
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