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La simulación electoral panista

Se supone (término que siempre antecede a una explicación de las conductas simuladoras) que al “interior del PAN” se está dirimiendo una elección de su candidato o candidata al gobierno del estado, en un universo de no más de 9 mil afiliados o adherentes. Pero los medios comprados, los grandes espectaculares, las demostraciones públicas, en realidad hablan de una campaña abierta por la gubernatura del estado. 

El PAN simula, y lo hacen también los pretendientes, María Eugenia Campos Galván y Gustavo Madero. Este último en menos de 24 horas pobló de espectaculares las ciudades y carreteras al más puro estilo de Juan Carlos Loera De la Rosa, aunque sin libro qué presentar. 

Una frasecilla quieren que juegue el papel de hoja de parra de la desnudez completa de la desvergüenza que trasgrede la ley. En todos los medios se dice: “propaganda dirigida a los militantes del PAN”, aunque todos tengamos que verlos, oírlos y sentirlos de manera abrumadora. Así es la búsqueda del poder cuando obedece a proyectos facciosos que se ponen de espaldas al interés de la ciudadanía. 

Hay que documentar todo este fraude a la ley, todos estos mecanismos de control de las conciencias, porque son la base para la rebelión ciudadana. Tenemos que abrirle cauces a la democracia y no permitir que sólo los millonarios de Acción Nacional acaparen la escena pública, más cuando se trata de echarlos del gobierno del estado, donde han demostrado sus fracasos, en especial durante este quinquenio corralista en el que el green, los paseos, los eventos cosméticos se pusieron todos por encima de las necesidades e intereses sociales. 

El que no ha tenido medida en todo esto es Gustavo Madero: habla de la continuación de la lucha anticorrupción de la que él, dice, nunca ha sido parte. Al contrario, fue un obstáculo para que se investigara el escándalo Unión Progreso. Y de María Eugenia ni qué decir: ella sabe que delinquió, que recibió dinero negro del duartismo de manos de Jaime Ramón Herrera Corral. 

En Chihuahua existe una conspiración de la derecha para quedarse con el poder y abalanzarse hacia este 2021. El camino es cerrarles el paso, no hay más ruta. 

El Instituto Estatal Electoral, amedrentado y todo como lo tienen desde el poder local y federal, debe asumir su papel y corregir la simulación, o reconocer que no pudo y que esta es, como se dice coloquialmente, “China libre”.

Categorías:   Columna

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