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Duarte y Jaime Herrera: un asunto crucial

Dos de dos. Inicio este texto con una noticia y un anuncio de tareas inmediatas para Unión Ciudadana. La nueva es que finalmente en el amparo que se obtuvo en el expediente 529/2018 tramitado ante el Juzgado Primero de Distrito en el estado de Chihuahua, la PGR de Peña Nieto interpuso el recurso de revisión con la finalidad de revocar lo obtenido hasta ahora para llevar adelante un debido proceso contra los corruptos César Duarte y Jaime Herrera Corral.

La Presidencia de la república está “empeñada” en sepultar este caso que se inició con la histórica denuncia del 23 de septiembre de 2014, que desencadenó la caída de la tiranía priísta en 2016. Quieren blindar a César Duarte para blindar a Peña Nieto y poder decir “aquí no pasó nada”. Para hacerlo disponen de los meses de julio, agosto, septiembre, octubre y noviembre, para que la justicia se haga nugatoria. El tiempo les puede alcanzar –no lo perdamos de vista–, pero carecen de argumentos y soportes constitucionales y legales por la flagrante violación a las garantías de audiencia y debido proceso. La coyuntura nacional no les favorece para nada. Sólo una descabellada consigna podría derruir lo que ya tenemos en las manos.

Insisto: ¡no nos vamos a dejar! No permitiremos la impunidad y daremos la mayor publicidad al comportamiento del tribunal que quisiera –eventualmente y traicionando la Constitución– cometer un atraco en contra de los chihuahuenses y su patrimonio público saqueado. En este sentido la batalla continúa.

Paso al anuncio de las tareas: Unión Ciudadana ya se dispone a realizar contacto con los personeros del nuevo gobierno que encabezará López Obrador, incluida su búsqueda personal para explicar nuestras razones al presidente electo. Preparo un prolijo resumen de la averiguación previa que se pretende archivar con un no ejercicio de la acción penal y del sumario judicial del juicio de amparo y, sobre todo, las notas esenciales de una lucha anticorrupción con raíces principalmente ciudadanas. Creo que podemos convencer para lograr las metas.

Atrás de la denuncia de septiembre de 2014, fundada punta del iceberg, hay toda una red de corrupción que llega a empresarios, banqueros, políticos a los que se debe enjuiciar, siempre con apego en la ley, nunca con espíritu de venganza. En particular se explicará a detalle que la lucha anticorrupción de Duarte está lejos de haber sido una palanca propanista, distante –también– de la visión de la operación “Justicia para Chihuahua” del gobierno de Javier Corral que ha realizado, con magros frutos, una persecución de los delincuentes políticos de la corrupción y, especialmente, una justicia selectiva que hoy por todos los medios disponibles del gobierno publicita y exhibe que sólo se barre la escalera de la putrefacción de abajo para arriba.
Nos quieren canjear a César Duarte por la señora Guadalupe Medina Aragón y, de manera inexplicable, ilegítima e ilegal, se protege al cerebro de la corrupción Jaime Ramón Herrera Corral, el máximo exponente vivo de la corrupción política en el estado de Chihuahua por ser el cerebro de todos los atracos y el saqueo. Herrera Corral hace meses debería estar tras las rejas.

La lucha anticorrupción contra Duarte, abanderada por Unión Ciudadana, refrendó con hechos que no tenía anclados sus intereses en un usufructo electoral, tanto es así que ni se participó en la campaña electoral del 2016 y tampoco se aceptó ingresar a la nómina. Se trata de una lucha genuina, con alto grado de autenticidad, que no dudamos que así se valore a partir del primero de diciembre de 2018 y con más elementos, si desde ya, en las próximas horas, exponemos nuestras razones, nuestros limpios intereses para que Chihuahua deje de ser emblemático de dos cosas igualmente siniestras: la corrupción desmesurada que golpeó al estado de 2010 a 2016 y la caricatura de justicia selectiva y simulada del corralismo.

Continuamos en lucha: ¡no nos vamos a dejar!

Categorías:   Columna

Comentarios

  • Publicado: 11 julio, 2018 12:28

    víctor bueno

    Es la continuación de una empresa muy ardua. Si se atreve a acometerla es por deber y el respeto que se tiene y que no ha desmentido un momento durante su vida; no ha hecho más que acrecentarse. Es un deber para todo mexicano bien nacido, y especialmente para los que profesamos el culto de la Libertad y la justicia. Darlo a conocer al virtual Presidente de México entraña el agradecimiento de una noble y generosa disposición a la hora de la completa y serena justicia, que abandona el camino trillado y decide seguir otro que le ofrece las ventajas de la sencillez y del orden cronológico de los sucesos sobre las realidades de la injusticia, la corrupción y la impunidad galopante. Es la gran oportunidad para quien ha probado mil veces la amargura, pero Jamás como hoy, mezclada con el llanto y marque un glorioso precedente del inicio de un gobierno nacional.