idh-mexico2-20mar2015

Hace tiempo cuestioné por sospechosos todos los “primeros lugares” que el cacicazgo asignaba a Chihuahua con la finalidad de abrirle paso a una legitimidad de los poderes que ha tenido el PRI desde 1998, que recuperó la hegemonía completa con el arribo de Patricio Martínez a la gubernatura y que se extiende hasta el actual gobierno con César Duarte, pasando por el de José Reyes Baeza. Frente a esos cuestionamientos se ha lanzado la satanización de que hablan mal de su tierra los que describen su realidad tal cual es, o se aproximan a la misma en el afán de conocer con rigor lo que aquí tenemos en todos los rubros preestablecidos en las ciencias sociales.

En este marco resulta más que ilustrativo el reciente informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo que realiza estudios en México bajo el abrigo prestigioso de la organización mundial de los estados y que mide el desarrollo humano a partir de enfatizar que las personas de carne y hueso y sus capacidades son el criterio para valorar el estado de las cosas. Por decirlo de alguna manera, no son los estándares macros sino los que devienen de una especie de microscopio, porque suele suceder que la manipulación se da bajo esa base y ocurre que se nos presenten estados de bonanza, aunque la gente se esté muriendo de hombre o insalubridad por todos lados.

El informe que refiero, por si alguien pretendiera tildarlo de faccioso, se hace con la presencia de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), que dirige en esta circunstancia Rosario Robles Berlanga, y se aboca a medir los índices en las entidades federativas en un lapso que va del 2008 al 2012, si bien cabe aclarar que la publicación corresponde a 2015, periodo que se da bajo la hegemonía política mencionada.

Los resultados son más que ilustrativos y dramáticos y nos habla del Chihuahua real, no el de la fantasía, y mucho menos del que sólo palpita en los discursos del poder y del “Chihuahua Vive”. En un afán de reseña, que no es otra la pretensión de esta entrega, ofrezco los datos sobresalientes que valoran el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en los tres aspectos concernientes a Salud, Educación e Ingreso, con una medición que va del 0 al 1. En tal sentido, el IDH más alto lo registró el Distrito Federal (0.830) y el más bajo Chiapas (0.667). Y aquí es donde entra Chihuahua, que se ubica en la posición 19 de la tabla nacional. El informe incluso proyecta a 200 años el tiempo que tardaría Chihuahua para lograr igualar el nivel actual de bienestar del Distrito Federal. Ni más ni menos.

Pero existen más datos:

De acuerdo al mismo documento elaborado por el PNUD, Chihuahua, como se indica, ocupa el lugar 19 en la escala nacional con un valor del IDH de 0.734, y se localiza incluso por debajo de la media nacional (0.746), lo que a nivel internacional es equiparable con el IDH de países como Perú, no del primer mundo como se propala artificiosamente.

El Índice de Salud es uno de los tres rubros más importantes del análisis y, a decir del informe, tal medición “refleja la capacidad básica de contar con una vida larga que se calcula mediante la esperanza de vida”. Dicha esperanza de vida en el país en 2012 se traduce en un Índice de Salud de 0.835. En ese mismo año, 20 de las entidades se encuentran por encima del promedio nacional, es decir, más del 50 por ciento. El mayor Índice de Salud es 2.7 por ciento superior al nacional y corresponde al estado de Baja California Sur (0.857); le siguen el Distrito Federal (0.857) y Colima (0.854).

Pero “en el extremo opuesto del ordenamiento”, señala el informe, se ubica Chihuahua con un Índice de Salud de 0.779, que es 6.7% inferior al valor nacional y se coloca en la posición 32, incluso por debajo de Guerrero y Oaxaca que también se sitúa en la parte inferior del ordenamiento con valor de 0.804 en ambos casos. Destaca el documento del organismo integrado a la ONU, que la brecha entre el mayor y menor Índice de Salud de las entidades mexicanas es de 10 por ciento, que la dimensión de salud muestra la menor brecha a nivel de entidades federativas y que, en el caso de Chihuahua, su posición 32 a nivel nacional ha sido inamovible desde 2008. Pero eso sí, Pedro Hernández, el secretrio de Salud, ya recibió una presea de manos de Lolita Ayala, información que cura, eslogan de los fármacos que vende el grupo Televisa.

La educación es el segundo factor de medición y, también en el caso de Chihuahua, el índice de este rubro lo lleva a ocupar el lugar 16, por debajo de entidades como Jalisco, Quintana Roo o Tlaxcala. A pesar de las presunciones oficiales, el informe revela que Chihuahua en realidad ha descendido un lugar en la tabla desde 2010, año de toma de posesión de César Duarte. Y es que este ramo ha estado en manos de improvisados, en un caso de personeros de Elba Esther Gordillo, hasta llegar a Marcelo González Tachiquín, que se inauguró precisamente suspendiendo clases y repartiendo chambas a diestra y siniestra para patrocinar sus propias ambiciones.

La tendencia en materia educativa está documentada: en 2008 Chihuahua registró 0.730 puntos, mientras que en 2010 bajó hasta 0.710, y sólo apenas en 2012 empató a 2008 con 0.734. O sea, en términos generales, en su posición relativa nacional, Chihuahua descendió 4 lugares entre 2008 y 2012 y forma parte de los ocho estados que descendieron en ese mismo periodo, entre los cuales también se ubica, por ejemplo, Sinaloa, con fuertes problemas de seguridad pública.

Por otro lado, y contra el manipulado manejo de la información que sale del palacio de gobierno, el aumento de posiciones de Coahuila fue el más notorio para la dimensión relativa al Índice de Ingresos, –el tercer gran rubro del referido informe– con un ascenso de ocho lugares. Después de Coahuila se ubica Tabasco, entidad que le sigue con una mejoría de cinco posiciones. El Índice de Ingresos valorado por el PNUD, revela que el estado de Chihuahua ocupa el lugar 7 (0.820) de la tabla nacional, un puesto que intenta recuperar del lugar 8 que tenía en 2008 (0.805).

Las conclusiones del informe y que se desprenden del análisis anterior, giran en sentido de que, de 2008 al 2012 y principalmente por la recuperación económica, el crecimiento del IDH continúa en 31 entidades federativas. Pese a lo anterior, destaca el documento, “se ha observado un fenómeno poco frecuente: la reducción de la esperanza de vida en seis entidades del norte de país”, entre las que se localiza Chihuahua con el reducido Índice de Salud registrado en los últimos años y seguramente, aunque no es su materia, la de la grave criminalidad e inseguridad que otras estadísticas han recogido en los últimos dos lustros. Pero este fenómeno en la disminución de la esperanza de vida, explica el PNUD, a nivel mundial sólo ha registrado una reducción reciente de este indicador en países como Pakistán entre 2009 y 2010, y en países de África Subsahariana (Botsuana, Lesoto, República Democrática del Congo, Sudáfrica, Suazilandia, Zambia y Zimbabue) entre 1990 y 2000.

Finalmente, el informe sobre el IDH en México destaca que un elemento por analizar con profundidad en el futuro es la movilidad del desarrollo de las entidades federativas: “Si bien en términos absolutos es positiva, en términos relativos resultó casi nula, lo que deja un saldo muy modesto de igualación de oportunidades. Un ejemplo de lo anterior es que se requieren entre 20 y 200 años para que los estados alcancen a la entidad con mayor nivel de desarrollo humano, el Distrito Federal”.

El caso de Chihuahua no puede ser menos desesperanzador a partir de esos cálculos, que nos sitúan en la realidad, que hablan muy mal de tres gobiernos al hilo del PRI y que en estos momentos se empeña en montar –como en la Dictadura perfecta– cortinas de humo, como serían proteger rarámuris en Baja California, rastrear esclavistas en la alta sierra de Chihuahua, cuando se ha desentendido secularmente a las etnias originarias del estado. Pero aquí, sin duda, informe del PNUD mata maquillaje duartista.