Jaime García Chávez

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Fuegos bajo el agua

Mayo de 1997
Ediciones Del Azar
Chihuahua. 250 pp.

Los textos que aquí se reproducen, ahora formando parte de un libro, son los que han generado un político activo en la escena chihuahuense. La mayoría de ellos fueron realizados para explicar, en primer lugar a su autor, los motivos de la acción que se iba a emprender y luego, para contribuir con sus propuestas y apreciaciones a darle una directriz a una empresa y un partido político democrático emergente en la vida local, el Partido de la Revolución Democrática en 1992.

Cuando abordemos la lectura, no estará demás tener presente una biografía política e intelectual colectiva y común a un conjunto de actores políticos regionales que hemos batallado, desde hace tres o más décadas, por instaurar, en esta parte septentrional de nuestro país, procesos democráticos para la toma de decisiones básicas, a partir de los cuales buscamos, también, un desarrollo más equitativo para los chihuahuenses y los mexicanos.

Todos los textos, aun los que ensayan acercarse a los complejos problemas de la cultura, son políticos. No me queda duda que las diversas partes de este libro pueden leerse –con provecho, así lo creo sinceramente- por separado. No obstante, hay un hilo conductor que les da secuencia y, hasta cierto punto, unidad temática: el tratamiento de todo un proceso político y regional que tiene que ver con la crisis recurrente del régimen de partido Estado en Chihuahua y, básicamente, la crítica de una alternativa limitada a dicha crisis que se personifica el el Partido Acción Nacional así como el juego que ha tenido, con ambos partidos, los oligarcas de Chihuahua. Se enriquecen por último, los ensayos que engrosan este libro con el análisis y descripción de los problemas y de las perspectivas de una alternativa política –en este caso el PRD- que justo en el momento en que se da el mayor quiebre en la vida política local, me refiero a 1992, aparece como una opción clara y distinta y que engloba, entre sus metas, la democracia, el federalismo tan anhelado por los chihuahuenses y la irrenunciable búsqueda de la justicia y la equidad sociales. Banderas todas ellas que no figuran en la agenda del panismo gobernante.

Creo que el libro puede aspirar más que un simple testimonio, pero si no pasara de ese nivel estoy seguro que servirá en el futuro para valorar los propósitos, la tenacidad y el atalayamiento de profundos problemas que fueron detectados a tiempo por una generación de demócratas que, por desgracia para Chihuahua, fue excluida de la participación política más amplia y típica que registra todo Estado moderno y democrático.

Se trata de toda una generación en la que se conjuntaron vocaciones políticas muy fuertes, que en su tiempo amalgamaron en una sola ética la convicción y la responsabilidad –como lo propone la visión weberiana-, y que sólo después de los cuarenta años de edad se pusieron en ruta para desplegar todas sus banderas.

Claro es que esas mujeres y hombres están presentes, desde hace muchos años, en la vida chihuahuense, en particular el autor en el movimiento sindical democratizador de las organizaciones de asalariados. Antes, excluidos, asediaron sin éxito las fortalezas del poder: unos murieron, otros abandonaron la faena, muchos se fueron a la academia y al ejercicio de las profesiones, pocos fueron los que claudicaron y creo, sin falsas ilusiones, que muchos donde estén esperan el momento para hacerse presentes.

Sé que penetrar en las notas que calzan los textos de un libro lleva al tedio y al abandono de la lectura. En el presente caso, invito a que no pocas de ellas se vean con atención ya que actualizan y enriquecen la comprensión de textos que, por haber jugado un papel en su momento, ya no convenía modificarlos, pues hubiera sido como aplicarles un inadecuado maquillaje.

Esta introducción, a pesar de su sencillez o quizá por ella, y las llamadas con que se inicia cada capítulo, pretenden ser una especie de carta de navegación por las páginas de este libro de un político que no tiene mayor aspiración que influir modestamente, a construir un México democrático en el que la equidad ocupe un papel central.

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