Jaime García Chávez

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El crimen sí paga

Junio de 2012
REDitores · Impresora Standar
Chihuahua. 32 pp. + contenidos en DVD

Más que un libro, este volumen es un manojo de testimonios para no olvidar la infamia. Se refiere a un negro momento de la vida chihuahuense que quizá, en el futuro, un novelista, siguiendo los pasos de Leonardo Sciascia, aprovechará para dar a cada quien lo suyo. Chihuahua fue gobernado de manera unipersonal, sin contrapesos, con abuso de poder, arrogancia y corrupción política por Patricio Martínez García, de 1998 a 2004. La violación sistemática a los derechos humanos fue emblematizada por el feminicidio y por la simulación de justicia en el famoso caso de las mujeres encontradas muertas en el Campo Algodonero en Ciudad Juárez. Atropelló, además, el ejercicio de las libertades públicas y combatió con saña la resistencia que lo encaró, siempre al límite de la represión violenta, reclamando el esclarecimiento de los crímenes de odio.

Un grupo de hombres y mujeres quiso «sondear escrupulosamente las posibilidades que tal vez quedaban aún a la justicia», como dice Dürrenmatt, e inició un juicio político al exgobernador, sólo para concluir que en los confines del actual régimen la impunidad reina y hace de los poderosos verdaderos intocables. El juicio fue desechado con argumentos eminentemente procedimentales en los que se ha cimentado la proverbial chicanería mexicana. Vencieron a los reclamantes; no convencieron a nadie.

El abogado del tirano fue el entonces diputado local César Horacio Duarte Jáquez y su desempeño no tuvo más abrigo que la fuerza al saberse con una mayoría de legisladores priístas y petistas que mostró la más pobre y grotesca argumentación, violatoria además de los usos parlamentarios consagrados. Al cumplir con esa despreciable tarea, abonó méritos para hacerse con el cargo que hoy ocupa.

Aquí encontrarás, en un DVD, la demanda de juicio político, su contestación donde el imputado se autocataloga teatralmente –al más puro estilo de los dictadores– como un «Julio César a punto de morir», el Diario de los Debates de la sesión del 13 de diciembre de 2005, el video de la jornada congresional y el ignominioso decreto denegatorio. Permitirán, en conjunto, a quien penetre en ellos, dilucidar de qué lado estuvo la justicia y de cuál la prepotencia y la impunidad. Todos estos materiales van precedidos por un texto de Jaime García Chávez, que no tiene mayor pretensión que hacer patente la necesidad de defenderse del poder y de abrigar su actuación con sustento ciudadano contra un poder sin límites, que hace del no pasa nada la regla de la impunidad. Impunidad que va mucho más allá: le paga munificentemente a los criminales.

Sin democracia consolidada y Estado de Derecho –inalcanzables sin una ciudadanía activa y siempre presente– la delincuencia política seguirá pagando a sus actores, más si se restaura el viejo autoritarismo.

El crimen sí paga: Patricio Martínez García será senador del PRI.

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